139 mil empleos pierdó Honduras por importación masiva de arroz

Un total de 139 mil empleos ha perdido Honduras en los últimos siete años, por la quiebra unos 24 mil productores de arroz, debido a la importación masiva de este producto proveniente de Estados Unidos, revela el estudio del mercado del arroz en Honduras, realizado por Oxfam Internacional.

Los puestos de trabajo perdidos a raíz de las importaciones masivas de arroz, superan a los más de 120 mil empleos que tiene la maquila actualmente.

Datos de la Federación Centroamericana del Arroz, establecen que la factura arrocera en Honduras asciende a 800 millones de lempiras, 40 millones se invierten en compras nacionales y el resto, 760 millones se convierten en dólares para las importaciones.

Producción
En los últimos 20 años, la producción de arroz ha sido sustituida por las importaciones masivas.

En 1982, Honduras llegó a producir 90 mil toneladas métricas™ de arroz, es decir el equivalente al consumo nacional, esto significa que el país cuenta con las condiciones agro ecológicas para la producción.

Hasta finales de los 80´s, veinticinco mil familias cultivaban entre 30 y 35 mil manzanas de arroz, pero las importaciones masivas provocaron su quiebra,. En la actualidad solo existen 1,100 productores, es decir, 24 mil desaparecieron, según datos del Censo Nacional Agropecuario.

En Honcuras, el cultivo de arroz se realiza de dos formas: una que se conoce como “secano”, que depende directamente de las lluvias y sólo produce una cosecha al año, se trabaja manualmente y necesita mano de obra en la preparación de la tierra, cultivo, corte y aporreo, es decir en todo su proceso de producción.

La otra forma, es mediante riego y tecnología, aquí se generan dos cosechas en el año que ofrecen mayor rendimiento, los productores cuentan con un mercado y con precios garantizados por los grandes compradores; el empleo que ofrece es mínimo, ya que la mano de obra en su mayoría es desplazada por maquinaria.

Comercialización: los zares del arroz
La producción de arroz en el país es manejada y controlada por cuatro empresarios bien conocidos: Kamal Diek, Yamal Yibrin, Joel Jarufe y Michel Hawit, ellos son los zares de este producto y han creado las políticas arancelarias, con fines de obtener mayores ganancias.

Aunque en el país existen medianos productores y empresas asociativas campesinas, para fines de comercialización los principales actores son la Asociación Hondureña de Productores de Arroz (AHPRA), la Empresa Agropecuaria de Productores de Colon (EMAPROC) y la Asociación de Productores de Granos Básicos de Honduras (PROGRANO).

Corrupción
En 1992, el gobierno de Rafael Leonardo Callejas, para favorecer a los molineros, en plena cosecha de arroz, permitió la entrada de más de 50 mil toneladas métricas de ese producto provenientes de Estados Unidos.

Esto, dejó fuera del mercado a miles de arroceros que tuvieron que vender su producción a precio muy bajo. Este hecho se conoció como el “Arrozazo” y fue un acto de corrupción y un golpe contra de los pequeños y medianos productores.

El “Arrozazo” fue el inicio del negocio norteamericano y una demostración de la capacidad para destruir a los productores hondureños: un país rico, con agricultura subsidiada, exporta a un país pobre donde los productores en vez de subsidios reciben castigos a través políticas perniciosas que les impide sobrevivir.

El TLC
La ratificación del TLC, agrava la situación de los productores, pues al pasar 18 años los productos agrícolas podrán entrar sin ningún arancel y los grupos económicos más poderosos controlaran el mercado y eliminarán a los pequeños y medianos agricultores.

El arroz es uno de los ocho rubros principales que reciben subsidios en el marco de la Ley Agrícola de Estados Unidos, en consecuencia, será protegido en todas las negociaciones que este país realice con cualquier otra nación.

Para la agonizante producción nacional de arroz, el TLC define su fecha de muerte, pues en Honduras no se estimula la agricultura y los productores que logren sobrevivir, seguramente desaparecerán en 18 años, cuando las importaciones estén libres de aranceles.

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