LUCHA A MUERTE EN EL MARIO RIVAS

Alicia no lo podía creer. Cuando le dijeron que su hijo había nacido sano no pudo conte las lágrimas. Lágrimas de alegria, por supuesto, ya que ella es cero positiva y aunque esta conciente que ella quizás no tenga una vida muy prolongada, por lo menos su criatura crecerá sin problemas, como una persona normal, sin estigmas ni discriminaciones.
Alicia (nombre supuesto) fue infectada con el VIH por su esposo a los pocos años de casada. Sin embargo, desde que salió embarazada se sometió a trata miento en el hospital Mario Rivas de San Pedro Sula, donde le practicaron el parto por cesárea para evitar que durante el alumbramiento su hijo contrajera la enfermedad. Así se evitó el riesgo que se presenta en el 85% de estos casos. Ella también sabía que le estaba vedado el derecho y la satisfacción de toda madre de amamantar a su cría, pues por medio de la lactancia materna existe un 10% de posibilidades de que el bebé contraiga el virus. ¿Pero al final qué importa no dar de amamantar? Como toma antirretrovírales es posible que Alicia vea graduarse a su retoño en la univerSI-DAd.

*LOS CAÍ *
En este hospital funcionan dos Centros de Atención Integral, CAÍ, uno para niños y otro para adultos con VIH. En el primero atienden a 400 menores y en el segundo 1,100 hombres y mujeres de forma ambulatoria, es decir que no están necesariamente hospitalizados y asisten a citas de control programadas. Aunque el SIDA no se cura, de condiciones graves de salud hay algunos que se recuperan, dijo el doctor Luis Jovel, coordinador del CAÍ de Pediatría. Es cuestión de una buena dieta alimenticia y seguir las recomendaciones médicas al pie de la letra, tanto el menor con VIH como sus padres, quienes, también están afectados por el VIH.
En todo el país funcionan tres pabellones para niños viviendo con VIH, en La Ceiba, San Pedro Sula y Tegucigalpa para que sus padres puedan escoger a cuál asistir según su lugar de residencia. Aquí existe un fenómeno muy marcado: es posible que de La Ceiba lleguen a San Pedro Sula, o viceversa, para evitar la discriminación del niño, del padre y madre infectados y hasta la burla de sus compañeros de escuela y la comunidad. En los CAÍ pediátricos los niños seronegativos se les da un seguimiento médico durante dos años hasta comprobarse que definitivamente no desarrollarán la enfermedad; en cambio a los que se le ha diagnosticado el VIH son sometidos a tratamiento hasta los 20 años y luego pasan al CAÍ de adultos. En los dos centros se atienden a personas extremadamente pobres, quienes, por su misma condición económica, no pueden alimentarse bien y muchas veces no asisten a las citas debido a que no consiguen ni para el transporte. Una enfermera elabora un estudio socioeconómico del paciente y si no tiene dinero le entregan gratis los antirretrovirales. Se calcula que el Estado gasta unos 3,500 lempiras mensuales por cada paciente. Dos o tres psicólogos atienden a ambos grupos, inclusive preparan mentalmente a los niños explicándoles que padecen de una enfermedad incurable conocida como VIH/SIDA, eso porque los menores preguntan porqué ellos toman medicinas todos los días y sus amigos no. Los costos para el Estado son enormes porque a los padres de cada recién nacido les entregan 51 latas de leche maternizada durante los primeros seis meses. Al niño el primer examen del VIH/SIDA le es practicado a 48 horas de vida para averiguar si el virus lo recibió durante la gestación o el parto. Luego se practica de nuevo un segundo examen a los tres meses para comprobar la existencia del virus. Es importante señalar que el 70% de los pequeños con VIH asisten al kinder o escuela, según su edad, con la recomendación de cuidarse de heridas o contusiones peligrosas.

CAÍ DE ADULTOS
La coordinadora de este centro, Dra. María Luisa Pineda, informó que el 65 por ciento de los enfermos proceden de San Pedro Sula; el 20 del resto del de¬partamento de Cortés; 10 por ciento del Occidente y un 5 por ciento de otras regiones más alejadas. De los 1,100 pacientes que atienden la mitad no llega a las citas de control y tratamiento.
Al principio, el 48 por ciento eran hombres y un 52 mujeres, pero una relación que cambió cuando se propagó el virus en que habían cinco hombres por una mujer infectada. La transformación se dio debido a que las mujeres embarazadas son sometidas, entre otros, a exámenes del VIH/SIDA durante la vigilancia prenatal, en tanto el hombre es más reacio a hacerse la prueba. Incluso, de una pareja infectada sólo la mujer asiste al hospital y para esconder la identidad de su compañero hasta les llevan los antirretrovirales a casa, explicó Pineda.
En los CAÍ no sólo el personal médico asignado trabaja con las personas que viven con el VIH/SIDA, existen instituciones que colaboran como Fundación Llaves, Asonapvsidah, y otras. Llaves, por ejemplo, ha asignado a una perso(na exclusivamente para manejar confidencialmente los expedientes y evitar que se extravíen o sean leídos por ex)traños.
En cuanto a la existencia de antirretrovirales hubo un tiempo en que escaseaban, mas todo se ha normalizado. Estos medicamentos tienen la virtud de disminuir la carga viral, lo que permite que el sistema inmunológico del individuo mejore y disminuya el riesgo de contraer enfermedades oportunistas.

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