Asaltos, saqueos y exilio

El plan de militares y terratenientes en junio del 75 era extinguir todo tipo de organización popular que no se dejaba manipular, lo mismo que a la iglesia que los acompañaba.
Todos los sacerdotes y religiosas en Olancho frieron detenidas y expulsados. En el libro “La historia de una Diócesis que vivió su compromiso con los pobres” la Hermana María García recoge las experiencias vividas en las distintas parroquias.

Juticalpa
Al anochecer del 25 de junio había varias personas en la casa cural de Juticalpa, gente colaboradora de la iglesia, celebradores de la palabra, dos seminaristas y los sacerdotes Francisco Alonzo, Roberto Mederos y Bernardo Boulang. No salieron por el toque de queda de las seis de la tarde. Boulang celebró la misa y se acostaron a las diez.
Antes de las dos de la madrugada llegaron los militares y la policía. Sacaron a los hombres con las manos arriba y les ordenaron acostarse boca abajo en la grama frente a la Casa. Enseguida sacaron a las mujeres. Ocho soldados estaban parados en actitud de disparar. En la calle había más soldados. Inspeccionaron
la Casa Cural, según ellos buscando armas.
Esperaron media hora en silencio. Después los llevaron caminando hasta la policía, las mujeres adelante y los hombres después con las manos arriba. El Mayor Díaz interrogó a varios hasta las 4:30 de la madrugada.
Mientras asaltaban la Casa Cural, otros militares registraban la iglesia y los salones de la misma.
En la misma madrugada saquearon la Casa Apostólica. Se llevaron grabadoras de las escuelas radiofónicas y otros artículos, hicieron un completo desorden revolviendo papeles y dejando todo regado. Lo mismo hicieron en los otros lugares que asaltaron.
En la mañana del 26 de junio a los sacerdotes, seminaristas y monjas los llevaron en la paila del carro de un terrateniente al campo de aterrizaje. Los tasladaron en un avión de guerra hasta Tegucigalpa. Los dejaron en libertad condicional bajo responsabilidad de la iglesia y con la prohibición de regresar a Olancho.

Culmí
Los Padres Clemente Berel y Alberto Lequitte y las Hermanas Denise Roblin, Lucía Mary y Magdalena Moulin estaban en la parroquia de Culmí. El 26 de junio los Padres fueron a Juticalpa para averiguar qué pasaba y fueron dete¬nidos por la policía. En el CES de juticalpa se reunieron con el Padre Francisco y otros detenidos. El 27 de junio fueron trasladados en avión a Tegucigalpa. Las tres religiosas salieron el primero de julio de Culmí. Las detuvieron en Juticalpa y las enviaron a Tegucigalpa el 5 de julio.


Campamento

El sargento Guerra de Campamento ordenó el 28 de junio a las Hermanas Evangelina Blanchard y Ana María Bryar, ir a Juticalpa ese mismo día. Les acompañó un soldado. En Juticalpa las dejaron detenidas en la policía.

Guayape
En Guayape estaban las Hermanas Teresa Daucet, Alberta Gallant, el Padre Evaristo Landry y dos hermanas carnales del Padre que lo estaban visitando.

El 29 de junio a las 4 a.m. llegaron, golpeando la puerta y gritando, el sargento de Campamento, dos soldados y tres civiles armados.
Les ordenaron que se alistaran rápido y los seguían a todas partes, hasta al servicio sanitario. La gente salió para defenderlos, pero el Padre les pidió que no intervinieran.

En Juticalpa se unieron en el CES al grupo de Campamento. Poco después llegó el Padre Bernardo Mesa.
San Francisco de La Paz y Salame
Los 4 sacerdotes y 6 monjas de San Francisco de La Paz y Salamá salieron por su cuenta hacia Tegucigalpa. Como media hora después que salieron de Salamá, llegó un carro con ganaderos y militares buscándolos.

Catacamas
Al padre Bernardo Mesa lo detuvieron el domingo 29 de junio después de la misa de la mañana. Lo llevaron a Juticalpa donde se encontró con el Padre Evaristo y demás detenidos de Campamento y Guayape.
El 30 de junio los despacharon en avión para Tegucigalpa, los distribuyeron en varias casas religiosas y parroquias, bajo la tutela del Arzobispo Enrique Santos. Ese mismo día salieron para Tegucigalpa las tres Hermanas Mensajeras de la parroquia de Catacamas: Eudoxia Rodríguez, Emelina Maradiaga y Mercedes Matamoros

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