Bajo Aguán: Cacería humana contra los campesinos organizados

El pasado 19 de abril fueron encontrados los cuerpos sin vida y brutalmente mutilados de Tarin Daniel García Enamorado, de 26 años, y de su suegro Carlos Alberto Acosta Canales.

Tarin Daniel García era miembro del Movimiento Unificado Campesino del Aguán (MUCA) y socio de la empresa Productores de Colón, una de las cuatro que conforman el asentamiento La Concepción. Según testigos que prefirieron mantener el anonimato por temor a las represalias, los dos asesinados habrían sido secuestrados días antes por guardias de seguridad de los terratenientes René Morales y Reinaldo Canales, en las cercanías de las plantaciones de palma africana de propiedad de esos dos empresarios.

“Estos asesinatos se enmarcan en un clima de fuerte represión que estamos viviendo en la zona del Bajo Aguán (dijo a Sirel el directivo del MUCA, Yoni Rivas).

En la última semana han arreciado las amenazas de muerte, las persecuciones con vehículos sin placa y los atentados contra miembros de las organizaciones campesinas. Condenamos estos asesinatos de nuestros compañeros (continuó Rivas), y denunciamos la falta de voluntad del gobierno para cumplir con el acuerdo que firmó hace un año con el MUCA”.

Ante esta situación y la campaña de desprestigio y criminalización de la lucha campesina por el acceso a la tierra, el MUCA decidió iniciar una toma de carretera indefinida a la altura del desvío de Braulio, en la margen izquierda del río Aguán.

“Los terratenientes están usando sus medios de comunicación para acusarnos de haber herido y asesinado a guardias de seguridad, lo cual es falso. Quieren criminalizar nuestra lucha, aunque todo el mundo sabe que los criminales son ellos. Vamos a mantenernos movilizados, exigiendo el cumplimiento de los acuerdos firmados en abril de 2010 y el cese de la represión”, concluyó el directivo del MUCA.

Los terratenientes no quieren ceder

Según el director ejecutivo de FIAN Internacional en Honduras, Gilberto Ríos, los terratenientes y productores palmeros del Bajo Aguán no quieren ceder en nada, y la situación de pobreza y de falta de acceso a la tierra en la zona podría radicalizar el conflicto.

“Las familias campesinas están entre la espada y la pared. No tienen acceso a la tierra, ni al trabajo, y van a reaccionar de diferentes maneras porque tienen que sobrevivir. La situación de los campesinos, sobre todo los del MUCA, es muy delicada. La cantidad de tierra que se les ha dado mediante los acuerdos firmados con el gobierno es muy poca con respecto al número de familias que lo integran.

Además (continuó Ríos), han sido estigmatizados y engañados, porque el acuerdo ha servido para desmovilizarlos y lograr que se retiraran de las 26 fincas que habían recuperado. Los reubicaron en seis fincas y no han cumplido con el resto del acuerdo. Ahora los campesinos no tienen alternativas y ya están planteando nuevas tomas de tierra. La situación es explosiva y podría recrudecer el conflicto, con más violencia, persecución y muertes”, concluyó el directivo de FIAN Internacional.

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