Cultivo de transgénicos amenaza la soberanía alimentaria de Honduras

Solo en el año pasado en Honduras se produjeron once millones de quintales de maíz transgénico, no apto para el consumo humano. Sin embargo, la población hondureña igual que a la de muchos países del mundo, experimenta severa crisis derivada de los problemas del hambre, la desnutrición y la inseguridad alimentaria.

Como efectos de las reformas económicas orientadas a la liberalización de los mercados y la apertura comercial, a partir de marzo de 1992 con la aprobación de la Ley para la Modernización y Desarrollo del Sector Agrícola, la producción de alimentos fue relegada y el gobierno priorizó el cultivo de productos no tradicionales con fines de exportación.

Renan Valdéz, sociólogo dedicado a la educación popular expresa que la seguridad y soberanía alimentaria se perjudicó desde que el gobierno se olvidó de la producción en el campo para dedicarse a la importación masiva de alimentos.

Informó Valdéz, que solo en el 2001 el gobierno importó alrededor de 5 millones de quintales de granos básicos, fundamentalmente maíz y frijoles, “productos genéticamente alterados que se introdujeron al país sin tomar en cuenta los problemas de salud que podían ocasionar”, destacó.

En la actualidad el mundo experimenta crisis derivada del incremento en los precios de los principales productos agrícolas como el trigo, el maíz y arroz, situación que trata de enfrentar el gobierno a través de políticas destinadas a la dotación de recursos mínimos para la producción d alimentos.

La política gubernamental incluye la dotación de agroquímicos que se convierten en un atentado contra la vida, porque los fertilizantes aumentan en 320 % la alteración del clima, provocando erosión y poca fertilidad en la tierra. “y en el futuro la población tendrá menores posibilidades de alimentos porque la soberanía alimentaria está relacionada con la capacidad adquisitiva de la gente” afirmó el sociólogo.

El incremento en el costo de los combustibles registrado en los últimos meses ha provocado el encarecimiento de los productos de la canasta básica familiar y la agudización de la pobreza. Esta situación impide que los hondureños puedan mejorar sus condiciones de vida a través de educación, salud y vivienda digna.

Honduras requiere de la implementación de un verdadero proceso de reforma agraria integral a fin de incorporar plenamente a los productores para el mercado interno. La política también debe incluir la creación una nueva institucionalidad que permita enfrentar la crisis.

Gerey

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