Indígenas y campesinos son los más afectados Honduras presa de las represas

Las luchas por todo el mundo contra las represas fortalecido. Se han En Honduras existen siete represas: Francisco Morazán (El Cajón), Río Lindo, Cañaveral, El Níspero, Santa María del Real, El Coyolar y Nacaome que sirven para generar energía al país. Sin incluir a El Cajón, la hidroeléctricas producen al país 164.4 megavatios. Las proyecciones plantean la construcción de nuevas represas: Jicatuyo y Los Llanitos sobre el Río Ulúa con una inversión aproximada de 700 millones de dólares y que generarán 271 megavatios, con financiamiento de Brasil. La represa El Tablón sobre el río Chamelecón; río Cangrejal en La Ceiba; Babilonia en Olancho, que causará el desplazamiento de 5,000 familias; Gualcarque y San Juan en Intibucá y la represa río Negro.

Además está la represa de El Patuca, donde el impacto que causará será desastroso para los pueblos Tawahka y Miskito que viven en la parte baja y media, indígenas que han habitado desde hace cientos de años en la zona y han sido hasta donde han podido los guardianes del Patuca. Se oponen al Tigre Los pobladores de la zona fronteriza Honduras y El Salvador se oponen a la represa de El Tigre porque traería aparejada la inundación de unos 70 kilómetros cuadrados. Las protestas contra dicha represa han sido constantes, los pobladores manifiestan que impedirán su construcción hasta con sus vidas.

Los municipios hondureños que se afectarán son San Antonio y Santa Lucía, ubicados en Intibucá y otros más de Lempira, como Mapulaca y La Virtud. Se trata de ricas zonas de cultivo y ganadería con gran producción y se calcula que 20,000 habitantes tendrán que ser desalojadas y muchas comunidades y municipios quedarán bajo el agua. A parte de las pérdidas humanas, el calor natural y cultural de la zonas incalculable.

Represas generan impactos negativos en el ambiente

Los técnicos plantean la construcción represas como de la una oportunidad de desarrollo dentro del modelo neoliberal, sin embargo las comunidades que se ven afectadas con su construcción las ven como un monstruo que los obliga a abandonar sus casas, sus tierras y sus raíces, causando además daños irreversibles al medio ambiente En juego están miles de comunidades indígenas amenazadas de desplazamiento obligatorio de sus hogares donde han residido durante décadas, y millones de hectáreas de bosques y selvas y biodiversidad que se pretenden desaparecer del planeta. Sin embargo, quienes defienden estos megaproyectos se niegan a ver esta realidad.

Los ríos son el hábitat del 40% de las especies de peces del mundo reabastecen los suelos, controlan inundaciones. Sin embargo, las grandes represas han fragmentado y transformado al 60% de los ríos del planeta contribuyendo a la destrucción del ambiente. Los hábitat naturales que llevaron millones de años para formarse, se eliminan para siempre de un momento a otro y de manera irreversible por una represa que dura 50 años. Las grandes represas en el mundo cubren más de un millón de kilómetros de la superficie de la tierra. Hasta la fecha de 40 a 80 millones de personas en todo el mundo entre indígenas y campesinos perdieron todo lo que tenían a causas de las represas.

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