Los empresarios se niegan a pagar salario porque no quieren reducir sus ganancias

POLITICA DE SALARIONIMO, MERCADO LABORAL Y POBREZA.

Por: Roberto Briceño Jiménez.

La decisión del Gobierno Central que preside Manuel Zelaya Rosales de ajustar el salario mínimo de (3,428) tres mil cuatrocientos Lempiras a (5,500.00) cinco mil quinientos Lempiras en actividades secundarias y terciarias, en los centros urbanos y (4,055.00), cuatro mil cincuenta y cinco Lempiras en las actividades primarias propias del área rural ha provocado mayor tensión elevada hasta el grado del terror extremo creado por la propaganda a través de todos los medios de control social y de dominación simbólica que manejan los capitalistas.

La tensión en esta sociedad es permanente por las profundas y extremas desigualdades en la distribución de la riqueza que han existido y se ha ampliado mas como efecto de los sucesivos “programas de estabilización y ajuste a la economía” aplicados oficialmente desde hace dieciocho años en la economía hondureña: el análisis de la distribución del ingreso indica que Honduras ocupa la quinta posición entre las sociedades más desiguales de América Latina en el grupo que en esa categoría están, en orden descendente Brasil, Guatemala, Colombia y Chile. El índice de desigualdad en esta sociedad indica que el 20% más rico se apropia del 64% de la riqueza producida y que en el otro extremo, al 20% más pobre solamente le corresponde 02% del ingreso.

En este país el sistema evidencia que sólo funciona en términos de su propia reproducción negando la reproducción de la fuerza generadora de riqueza. Desde los Clásicos de la teoría económica y Marx demostró que la fuente de generación de valor es el trabajo que convierte la materia muerta en riqueza para la reproducción viva del capital.

La esencia de este sistema es la explotación del trabajo asalariado. El salario es el precio de la fuerza de trabajo. La medición de este precio, también la develó Marx, es el precio equivalente de los bienes de subsistencia del trabajador. La reproducción de cualquier sistema es que existe y se reproduce regenerando los medios y las fuerzas de su existencia. En el capitalismo que se ha establecido en esta sociedad resulta que a los capitalistas les importan las ganancias y a ellos vale un comino la reproducción de la fuerza de trabajo.

Desde la emisión de(l Decreto 18-90 )Programa de Ajuste Estructural de la Economía, se impuso a las trabajadoras y trabajadores hondureños el congelamiento y la desindexación de los salarios, la sustitución de la contratación colectiva por los contratos individuales de trabajo y las sub contrataciones aplicadas incluso por dependencias Estatales como las Alcaldías Municipales el FHIS, SOPTRAVI y otras precarizando las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras haciendo que el mismo Estado legalice la precarización laboral en beneficio de la concentración del capital.

El Estado Hondureño como todo Estado Capitalista ha operado en la lógica de reproducción ampliada del capital, pero en este caso ha sido en extremo hasta subordinado a los fines de la acumulación capitalista en beneficio de unos grupos que se han apropiado de él, negándole su principio, de autonomía relativa para legitimarse mediador en la sociedad sobre las diferentes fuerzas sociopolíticas. Esa contradicción se ve coyunturalmente en el actual gobierno cuando pretende ejecutar acciones orientadas a restaurar su autonomía, aunque con relativa debilidad política para mediar en la distención de las contradicciones.

Históricamente los capitalistas por diferentes medios se han negado a cumplir la legislación laboral en beneficio de los trabajadores porque su racionalidad es siempre la máxima ganancia: En el país la precarización laboral se objetiva en sobreexplotación y se manipula ideológicamente con los conceptos de paz social, democracia Estado de Derecho exigiéndoles e imponiendo el máximo sacrificio a los trabajadores y trabajadoras ; pero este sólo existe en beneficio de la acumulación y concentración del capital y en contraste negación de elementales derechos como el de salarios e ingresos suficientes para alimentarse a la inmensa mayoría de familias hondureñas. La explotación es violencia y la sobreexplotación es violencia en extremo; pero ideológicamente se asocia a los pobres con la violencia pretendiendo ocultar que la pobreza y la desigualdad son consecuencia de la violencia impuesta por la expropiación de los beneficios del trabajo generados por los trabajadores y trabajadoras en beneficio de la acumulación de riqueza por los capitalistas.

Los capitalistas hondureños y los socios de las multinacionales han celebrado la privatización de sus ganancias y como dice Eduardo Galeano, la socialización de las pérdidas y en este caso hasta las deudas inclusive; pero no admiten la reducción en lo mínimo de los beneficios de la explotación del trabajo. En Honduras los capitales acumulados se han constituido bajo el paraguas y con los recursos del Estado más la imposición de la sobre explotación del trabajo.
La medida que ha emitido el gobierno de ajustar el salario en proporción que se aproxime al costo de los bienes de subsistencia no es un aumento de salarios es ajuste de salarios reales que no llega aun al costo mínimo de los bienes de subsistencia de los trabajadores y trabajadoras para la reproducción de su fuerza de trabajo.

La Secretaria de Trabajo ha informado que su estudio realizado indica que el costo de la canasta básica de alimentos es aproximadamente de seis mil doscientos Lempiras. La última Encuesta de Hogares realizada por el INE informa que el promedio de salario de los trabajadores asalariados hondureños y hondureñas del sector público y privado es de 4,443.00 Lempiras mensuales, pero el 62% de los asalariados trabajan en el sector público donde el salario promedio es de ocho mil quinientos diez Lempiras en el sector privado el salario promedio resulta de tres mil novecientos veintiséis Lempiras. La información en datos indica lo siguiente:
Que el Estado se encuentra la mayor demanda de fuerza de trabajo asalariado.

Que el salario nominal promedio en el Estado es 35% mayor que el nuevo salario mínimo impuesto.
Que el mayor peso de este ajuste recae en el presupuesto Estatal que en el capital privado.
Que para la empresa privada implicara un ajuste adicional equivalente al 29% del salario promedio actual.

La tasa de dependencia, el informe del INE expone que es de uno a tres, esto es que por cada uno que recibe salario hay tres dependientes. Sin tener en cuenta que estas son variables con este promedio de salario, resulta que en el promedio de hogares de asalariados para adquirir los alimentos de un día un trabajador tendrá que trabajar entre once y doce horas diarias o el equivalente a jornada y media normal de trabajo. La consecuencia es que en Honduras más que pretender reducir la jornada de trabajo se esfuerzan por ampliar el tiempo de trabajo buscando otras opciones de sobrevivencia.

El tema del ajuste al salario mínimo decretado como el tema de la Justicia contra la corrupción ha desnudado a los políticos e hipócritas que se recrean en eventos y discursos procurando la reducción de la pobreza y hablando de equidad así como los funcionarios de organismos creados para combatir la corrupción y la reducción de la pobreza, que anteponen los intereses de las poliarquías sobre el interés social de la mayoría subordinada a esos poderes reales que ellos han asumido representantes.

El robo mistificado en el concepto de los factores de producción combinados en un solo costo de producción se expresa en el cinismo de los capitalistas cuando argumentan desproporciones de un ajuste que en términos de la ley del valor, no llega a ser equivalente al valor de la fuerza de trabajo aun medida con referencias de datos que ya no se corresponden con las condiciones y características de la economía de nuestros días. Todavía el Banco Central aplica indicadores referenciales de la economía de hace treinta o por lo menos 18 años para medir inflación y costo de vida.

El incremento en los precios de los medios de subsistencia de los trabajadores y trabajadoras se correspondería por ley, con el incremento de los salarios, como los salarios se mantuvieron con variaciones hacia la reducción real, ahora la tendencia al ajuste real resulta desproporcionado, ocultando que la reducción real durante muchos años ha sido factor generador de multiplicación de ganancias acumuladas en beneficio del incremento de la concentración de la riqueza y en contraste mayor profundización de las desigualdades sociales en este sistema que reproduce la pobreza y la miseria.

El cinismo se expresa en especulación: cuando hubo incrementos constantes a los precios de factores claves de la producción como los combustibles los incrementos han sido automáticos a los productos de consumo directo y productivo; pero ahora que hay reducciones constantes a los precios de combustibles han incrementado precios con otros argumentos. Igual ocurre con el capital financiero y las tasas de interés: aunque haya exceso de liquidez mantienen altas las tasas de interés engañando a los consumidores con diferentes mecanismos que los estimulan a consumir.

Es interesante confirmar que en situaciones como esta los grandes que redujeron a la situación de simple auto reproducción a las pequeñas, medianas empresas y a los auto empleados, con la denominación de microempresarios, se apoyan en ellos apareciendo como víctimas para auto legitimarse como los generadores de riqueza del sistema, que mistifican como democrático ocultando su esencia explotadora y con el agravante de ser especuladores creados y protegidos por siglos, bajo el paraguas del Estado que manipulan para su beneficio.

El argumento de que no pueden pagar el salario mínimo indicaría que el sistema productivo no funciona en términos de capacidad para generar las mínimas condiciones de reproducción de la fuerza de trabajo que es la fuente principal de producción de plusvalía, ni tienen capacidad para sustituirla por tecnología incrementando la productividad del trabajo, o es que sus expectativas de ganancia son absolutas: En sus argumentos evidencian que ni el salario mínimo actualmente vigente están pagando porque lo que realmente no quieren reducir es el monto absoluto de sus ganancias.

Un pequeño empresario a través de un programa televisivo argumentó que con el nuevo salario mínimo tendría que invertir doscientos mil Lempiras en salarios anuales y sus ventas tienden a disminuir, espera que en el año se reduzcan a tres millones de Lempiras. La razón aritmética de sus cálculos le resulta que por cada lempira que él invierte en salarios recibirá catorce Lempiras de tasa de plusvalía la razón de explotación es de mil cuatrocientos por ciento. Entonces de qué se lamenta? Considerando esas valoraciones de los capitalistas hondureños es observable que tienen una mentalidad semejante a los antiguos explotadores esclavistas de los inicios de la acumulación originaria de capital.

La especulación en el mercado es evidente incluyendo el mercado laboral, sin haberse publicado el decreto que oficializa el nuevo salario mínimo sus medios informan que están despidiendo empleados. Algunos han expresado que resistirán el efecto del salario modificando formas de contratación. Los capitalistas históricamente han evadido y hasta violado por diferentes mecanismos los derechos laborales normalizados desde la primera etapa de la industrialización y con mucho mas privilegio creado por el modelo Neoliberal de flexibilización laboral. Ellos disponen de amplio margen de manipulación del mercado laboral porque en el país hay más o menos un millón cien mil personas en edad de trabajar con problemas de empleo entre sub empleados y desempleados absolutos. Esta población es un factor contribuyente con el mantenimiento de bajos salarios en beneficio de los y las capitalistas.

El problema de la desocupación y de la precariedad del mercado laboral es estructural del sistema económico que con el o los sucesivos programas de Estabilización económica se hizo más grande y grave. Entonces ¿por qué el congelamiento de salarios nominales y la reducción de salarios reales no contribuyeron en beneficio de la ocupación plena? Contrariamente el efecto mayor ha sido la expulsión de población trabajadora hacia el exterior, con el agravante de que los que llegan, trabajan y mandan remesas son héroes, pero los que fracasan en el intento de llegar y son deportados son rechazados y etiquetados como delincuentes.

El argumento de que por el ajuste al salario mínimo se
incrementará el desempleo es especulativo porque no tiene en cuenta las otras variables que dimensiona Keynes entre las posibilidades de aumentar la ocupación: la escases o abundancia de capital, el aumento o disminución de las tasas de interés , la eficiencia marginal del capital, la organización y la previsión , (igual a planificación económica), la utilidad marginal del trabajo, la productividad del trabajo y la propensión a consumir y el incremento de los productos de consumo para los no asalariados
La existencia de población desocupada o sub ocupada favorece los mecanismos de sobreexplotación de la fuerza de trabajo. Los capitalistas pueden rotar trabajadores, periódicamente para evadir obligaciones sociales como el seguro social, vacaciones, décimo tercer y décimo cuarto mes de salario, aplicando jornadas con relevos de trabajadores, alargar jornadas laborales, contratación de trabajadores por tareas o productos (Igual que el trabajo a destajo aplicado en los inicios de la acumulación originaria de capital en Inglaterra).

La pobreza de la inmensa mayoría de las familias en Honduras no tiene solución en este sistema de Estado dominado por las poliarquías. Ellos absolutizan sus ganancias haciendo reproducir la pobreza y la corrupción: Celebran que miles de hondureños hayan sido expulsados por los cierres sociales que el sistema impuso, limitando opciones dentro de un país apropiado por estos grupos. Sin vergüenza celebran que sean los hondureños y hondureñas que emigraron del país los que han estado sosteniendo la economía dando mayores aportes al crecimiento económico por las remesas, que sus actividades económicas, en las que se cuenta el aporte y la protección de su Estado y el sacrificio de la sobreexplotación de los trabajadores y trabajadoras hondureños.

Los auto empleados mistificados en la denominación de microempresarios están entre la población con problemas de empleo contribuyen con la reproducción del capital en los procesos de realización de la plusvalía en el mercado informal utilizados bajo formas de subcontratación al margen de las normas laborales.
Unos ochenta o cien mil hondureños y hondureñas ya ni siquiera buscan trabajo el INE los categoriza como” desalentados” esta población o están entre los dependientes de los que trabajan o sobreviven en la llamada cultura de la pobreza y la miseria. El capital se reproduce inclusive utilizando los deshechos derivados del consumo y en esas actividades sobreviven grupos de hombres mujeres y niños pepenando deshechos para el reciclaje.

El gran desafío para el Estado y la sociedad hondureña es la erradicación de la pobreza y para ese fin los estudios e informes han señalado recurrentemente que las causas mayores se encuentran en la desigualdad social y en la desigual distribución del ingreso nacional. Las posibilidades de avance en la solución del problema se relacionan con políticas que obliguen la redistribución del ingreso, la reducción de la desigualdad, el incremento de la inversión para incrementar la demanda laboral y la generación de condiciones laborales que signifiquen mejora en las condiciones de trabajo.

Jueves 15 de enero 2009

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