Manipuladas o testigos

Sobre los comunicados en torno a Just Garments S.A.

San Salvador, 8 de mayo 2007.

En nuestras organizaciones se han recibido denuncias directas de esas trabajadoras víctimas de violaciones de sus derechos laborales y humanos por parte de Just Garments S.A.; junto a ellas, hemos trabajado para recuperar el dinero que les pertenece y que dicha empresa se ha negado a pagar. Nos consta de primera mano todo lo denunciado en el citado comunicado del 19 de abril del 2007 y contamos con todo el respaldo tanto documental como testimonial. No arriesgaríamos nuestra amplia trayectoria institucional de rectitud y ética en la defensa de derechos humanos, aventurándonos a hacer acusaciones sin pruebas ni en este caso, ni en ningún otro. A quien interese, podemos mostrar dichas pruebas e incluso, si quiere constatar personalmente los hechos, lo invitamos a visitar El Salvador para conversar con las trabajadoras víctimas.

La decisión de enviar la denuncia del 19 de abril del 2007 a organizaciones solidarias de los Estados Unidos de América (EUA), se tomó de manera colectiva después de haber acompañado a las trabajadoras despedidas en sus procesos judiciales dentro de El Salvador tras la reiterada falta de respuesta de Just Garments a sus demandas. Su administrador, al igual que cualquier otro empresario de maquilas, tiene una historia llena de citas del Ministerio de Trabajo para resolver las quejas que las trabajadoras vienen haciendo desde el 2004; su actitud ha sido la de no acudir a las mismas o, si en algún momento se compromete a pagar el parte de lo adeudado, llegado el plazo no cumple.

Los comunicados de García Dueñas y el sindicato pro patronal en defensa de Just Garments contienen, asimismo, notables contradicciones. Por un lado, García Dueñas dice que acompaña su comunicado con un informe financiero auditado; sin embargo, lo que aparece son diversos gráficos estadísticos de los supuestos ingresos y egresos de la fábrica sin que aparezcan referencia alguna sobre al manejo financiero de la empresa ni el sello y firma del auditor.

En el comunicado de CEAL emitido el 3 de abril del 2007, se expresa que “el sistema económico y el mismo gobierno directamente han generado las condiciones de asfixia económica de la fábrica bajo control obrero”. Entonces se hacía referencia a SEAC como “una pequeña compañía estadounidense, de reciente formación y enfocada en el comercio justo” cuya intención era confeccionar “camisetas en Just Garments y exportarlas a los EE.UU. en mercados donde los consumidores prefieren comprar ropa de las fábricas que tienen sindicatos y que no están dominadas por los abusos clásicos de la maquila”. Pero luego, en un comunicado de fecha 3 de mayo del 2007, García Dueñas ya no dirige sus baterías contra el gobierno y la derecha corporativa sino que apunta hacia SEAC, afirmando que “el fracaso de las operaciones conjuntas entre SEAC Intl y JG se originaron principalmente en el incumplimiento de SEAC en su compromiso de proveer a tiempo financiamiento y materias prima”. ¿Pasó SEAC a ser, en un mes, culpable de los males de Just Garments después de haber sido una empresa aliada?

En el comunicado del 3 de mayo, se menciona que el cierre de la fábrica se debió a que se le debían cuatro meses de alquiler al dueño del local donde operaba ésta, pero en los siguientes comunicados se obvia este detalle y se dice solamente que el cierre es una acción ilegal del dueño del local.

En sus intentos por defender a Just Garments siempre han buscado chivos expiatorios para excusar sus fallas de origen. Las denuncias y los acompañamientos de las trabajadoras víctimas han sido calificados como ataques viscerales y manipulaciones, por “motivos personales” de actores y organizaciones dentro y fuera del país. En algunos casos –como se comprueba arriba– los causantes del fracaso de la fábrica eran los empresarios de derecha y el gobierno; en otras SEAC y, en algún momento, las organizaciones que apoyaban a las trabajadoras.

La incoherencia de Just Garments ha sido siempre una de sus características. Se vendía como una empresa propiedad de las trabajadoras, bajo control obrero, donde los salarios y las prestaciones estaban por encima de la ley; donde, además, se confeccionaban “prendas con justicia”. Sin embargo, en la práctica lo que había era una sociedad anónima y un sindicato completamente cooptado por la administración en el marco de unas condiciones de trabajo que en nada se diferenciaban de los tradicionales “talleres de sudor”, cuando debió haber sido ejemplo de ética y transparencia.

Lo único que sí es constante en todos los comunicados del sindicato de Just Garments, CEAL y García Dueñas, es que se ha ignorado sistemáticamente el grave problema que enfrentan las trabajadoras que han visto pasar meses sin el pago de sus salarios, que fueron forzadas a trabajar horas extras sin pago, que no tuvieron acceso a servicios de salud –pese a que algunas estaban embarazadas– y que se les negó una pensión para su vejez. Estas mujeres no están “haciendo leña del árbol caído”, sino reclamando sus derechos.

Las organizaciones que de buena fe apoyaron a Just Garmets no dieron suficiente crédito a las acusaciones que las trabajadoras han hecho públicas desde el 2004 y el problema terminó volviéndose inmanejable, afectando a muchas más trabajadoras.

Ojalá que luego que a las trabajadoras se les haya resarcido los daños y se hagan las reflexiones sobre este caso, las nuevas acciones tiendan a mejorar los sistemas de control y recepción de quejas, para evitar que en el futuro más personas salgan afectadas por experimentos donde el mayor riesgo lo corren y lo pagan las trabajadoras, quienes deberían ser el centro de las preocupaciones de quienes trabajamos de verdad por mejorar condiciones de trabajo y de vida en los países empobrecidos.

Asociación de Mujeres por la Dignidad y La Vida (Las Dignas)
Comité Nacional Laboral, oficina centroamericana
Federación de Asociaciones y Sindicatos de El Salvador (FEASIES)
Federación Sindical Salvadoreña (FESS)
Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (IDHUCA)
Movimiento Salvadoreño de Mujeres (MSM)
Mujeres Transformando
Organización de Mujeres por la Paz (ORMUSA)

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