Muere el ALCA, comienza el ALBA

Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe

La Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe, (ALBA), es una propuesta de integración para los países de América Latina y el Caribe basada en la solidaridad, que pone énfasis en la lucha contra la pobreza y la exclusión social y se concreta en un proyecto de colaboración y complementación política, social y económica.

La Alternativa Bolivariana se constituyó en La Habana, el 14 de diciembre de 2004 por el acuerdo de Venezuela y Cuba. El 29 de abril de 2006 se sumó al acuerdo Bolivia.

La ALBA se complementa con el Tratado de Comercio de Pueblos, TCP. Se fundamenta en la creación de mecanismos que aprovechen las ventajas cooperativas entre las diferentes naciones asociadas para compensar las desigualdades entre esos países. Esto se realiza mediante la cooperación de fondos compensatorios destinados a la corrección de limitaciones propias de los países miembros.

La noción neoliberal de acceso a los mercados se limita a poner medidas para reducir el arancel y eliminar las trabas al comercio y a la inversión, eso solo beneficia a los países de mayor grado de industrialización y desarrollo.

A diferencia del ALCA, donde lo que esta previsto es una mayor profundización de las diferencias que hoy existen, la propuesta del ALBA incluye propuestas y mecanismos concretos para superar las grandes disparidades entre los países y el interior de muchos de ellos. La atención a este problema ocupa un lugar predominante en la naturaleza de este proyecto alternativo de integración latinoamericana y caribeña.

La ALBA es una propuesta para construir consensos para repensar los acuerdos de integración en función de alcanzar un desarrollo nacional y regional que erradique la pobreza, corrija las desigualdades sociales y asegure una creciente calidad de vida para los pueblos. Es una manifestación de la decisión histórica de las fuerzas progresistas para demostrar que Otra América es Posible.

El ALCA murió en Mar del Plata
El ALCA comenzó a agonizar el 4 y 5 de noviembre del 2005 en la IV Cumbre de las Américas realizada en Mar del Plata, Argentina, donde se reunieron los presidentes de todo el continente.

George Bush y sus aliados fracasaron al querer imponer el tema del ALCA. El presidente mexicano Vicente Fox y el vicepresidente de Panamá, Samuel Lewis Navarro, trataron de introducir en la declaración final una “intención” para retomar las negociaciones del ALCA en 2006, pero las mismas fueron paradas los países que integran el Mercado Común del Sur, (MERCOSUR), Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, más Venezuela, quienes argumentaron que la cumbre no había sido convocada para tratar el tema del ALCA sino otros como el empleo, la pobreza y la gobernabilidad.

En el revés sufrido por Washington y sus aliados jugaron un papel importante cerca de 20 mil personas integrantes de organizaciones de todo el continente de muy diversa orientación política e ideológica que marcharon en rechazo a Bush y el ALCA. En el acto de cierre de la jornada el presidente venezolano Hugo Chávez que se sumó a las protestas señaló en su discurso que el “ALCA estaba muerto”.

Con la elección de Evo Morales como presidente de Bolivia semanas después, un gobierno más se sumó al sepelio del ALCA.

Simultáneamente del 1 al 5 de noviembre, con miles de personas se realizó la III cumbre de los pueblos que en su declaración final señaló que Estados Unidos no cesa en “su estrategia de afirmar su hegemonía en el continente por medio de tratados de libre comercio bilaterales o regionales, como es el que por un margen estrecho se ha aprobado para Centroamérica y el que buscan imponer ahora a los países andinos.

Además, ahora Washington está lanzando el Acuerdo para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN). No obstante las evidencias incontestables de las desastrosas consecuencias de más de diez años de Tratado de Libre Comercio (TLC), ahora este TLC plus pretende incluso imponer la política de “seguridad” de los Estados Unidos a toda la región”.

La III Cumbre de los Pueblos se pronunció, además, por impulsar procesos de integración alternativos como la ALBA.
No a la privatización de los servicios públicos

El Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), impulsada por Estados Unidos y sus aliados de Latinoamérica, responde a los intereses del capital transnacional y persigue la liberalización absoluta del comercio de bienes y servicios e inversiones.

La Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe (ALBA)otorga prioridad a la relación entre los países en pie de igualdad y en el bien común, basándose en el diálogo sub-regional y abriendo campos de alianzas estratégicas fomentando el consenso y el acuerdo entre las naciones latinoamericanas en contraposición al ALCA.

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