RESPONSABILIDAD O INTRANSIGENCIA? LA DEMANDA SALARIAL DE LA ADUNAH Y LA SITUACIÓN REAL DE LA UNAH

1.       ANTECEDENTES
En diciembre de 2008 el gobierno emitió un Decreto Ejecutivo de incremento al salario mínimo de L.3,428 a L.5,500 en el área urbana y a L.4,055 en el área rural, con el propósito de beneficiar a los estratos más bajos de la escala salarial del país. Lo anterior significó un aumento de L. 2,072, con lo cual mejoró sustancialmente el ingreso de muchos miles de trabajadores hondureños.

El Estatuto del Docente Universitario de la UNAH establece los sueldos de cada categoría docente en relación directa con un número determinado de salarios mínimos, fenómeno que se conoce como “salarios indexados”. De esta manera, un profesor Auxiliar gana un sueldo base de 7 salarios mínimos; un profesor Titular, 7.5 salarios mínimos; un Titular II, 8 salarios mínimos; un Titular III, 9 salarios mínimos; un Titular IV, 10 salarios mínimos y un Titular V, 11 salarios mínimos, lo que se traduce en los siguientes montos salariales, de acuerdo al antiguo salario mínimo, a los cuales se suman los pagos por antigüedad y costo de vida desde que entró a trabajar en la UNAH:

Auxiliar1

2.       CARACTERIZACIÓN
La Asociación de Docentes de la UNAH (ADUNAH) decidió reclamar el pago del aumento salarial derivado de la decisión del Poder Ejecutivo y dos días antes de que fuera elegida la nueva Rectora de la UNAH, resolvió decretar un paro de labores conocido jurídicamente como “suspensión intempestiva de labores” .

El reclamo de la ADUNAH se orientó a reclamar el pago de los aumentos correspondientes, con lo cual, una decisión orientada a favorecer a los estratos más bajos de la escala salarial, se convertiría en una demanda para favorecer a un grupo profesional ubicado en los estratos más altos de la escala salarial, el cual, además, se encuentra exento del pago de impuesto sobre la renta, por su condición docente, lo que le convierte en un grupo social privilegiado con un salario real superior al de otros grupos profesionales.

La demanda de la ADUNAH se traduce en obtener los siguientes montos y aumentos para cada docente en sus diferentes categorías:

3.       IMPACTO SOCIAL
La demanda de los docentes trasciende los límites de la justicia y se posiciona en un área de inequidad e injusticia, lo cual se expresa en los siguientes extremos:
 
Mientras a 1 trabajador de la escala salarial más baja le aumentaron L.2,072.00 mensuales en el área urbana, la ADUNAH demanda que cada profesor universitario reciba un aumento mensual que va de L.15,053.00 en la categoría más baja a L.23,655.00 en la categoría más alta, por el simple hecho de tener indexado su sueldo al salario mínimo. Lo anterior significa que por cada trabajador que recibe un aumento salarial de L.2,072, un profesor universitario recibiría un aumento salarial promedio de L.20,000, casi 10 veces superior al de los trabajadores considerados.
 
 
4.       IMPACTO ECONÓMICO
El aumento demandado por la ADUNAH alcanza un monto global de cerca de 800 millones de lempiras anuales, lo que equivale al 31% del presupuesto actual de la UNAH, que asciende a 2,600 millones de lempiras, el cual es igual al presupuesto de 2008. De ese presupuesto, el 85% se destina a pagos de sueldos y salarios, y únicamente el 15% se destina a actividades de investigación, vinculación, desarrollo físico, becas a estudiantes, publicaciones y promoción del arte y la cultura. Esto significa que aún dedicando el 100% del presupuesto anual de la UNAH al pago del aumento salarial demandado, dejando en cero las restantes actividades de la vida universitaria, no alcanzaría el presupuesto de la UNAH para atender la demanda planteada. Aún si se pensara en realizar incrementos anuales hasta completar el 100% de lo demandado, este aumento se haría a costa de las restantes actividades de la vida universitaria.

La situación se agrava si se considera el impacto de este aumento salarial sobre las jubilaciones de los profesores universitarios, pues al completarse tres años de estar devengando estos sueldos, a todo profesor jubilado se le calcularía su pensión en base a este monto, lo cual quebraría inmediatamente al INPREUNAH, situación que afectaría por igual a todos los profesores universitarios, y echaría por tierra las esperanzas de un retiro tranquilo.
 
5.    IMPACTO JURÍDICO
Los dirigentes de la ADUNAH se han empeñado en reclamar el aumento amparándose en que el mismo está respaldado en el Estatuto del Docente Universitario y han llegado a expresar públicamente que esperan que la Rectora de la UNAH firme el compromiso de pagar el aumento demandado en un número de meses, años y condiciones por determinar, ignorando que el Estatuto del Docente Universitario es una norma subordinada a las leyes generales del país, comenzando por la propia Constitución de la República que en su Art. 364 establece que “No podrá hacerse ningún compromiso o efectuarse pago alguno fuera de las asignaciones votadas en el Presupuesto, o en contravención a las normas presupuestarias.

Los infractores serán responsables civil, penal y administrativamente”, lo que significa responsabilidad económica y cárcel para aquel funcionario que lo comprometa. Por otro lado, el Art. 51 de la Ley Orgánica del Presupuesto ordena a las instituciones descentralizadas que “Cualquier modificación que no exceda del 2% del monto de ingresos corrientes aprobado requerirá dictamen de la Secretaría de Estado en el Despacho de Finanzas, de excederse dicho límite se requerirá además aprobación legislativa.”
 
6.       DEMANDA INJUSTA Y DESLEAL
Más allá de las consideraciones jurídicas y de la negativa de la dirigencia de la ADUNAH a reconocer que es una demanda sin viabilidad financiera, podemos afirmar que es una demanda injusta y desleal hacia la UNAH como institución pues para satisfacer mezquinos intereses económicos se pretende afectar negativamente las otras actividades que la UNAH está obligada a realizar, de lo cual se quejan constantemente los docentes universitarios.

Bastaría realizar un pequeño cálculo matemático para conocer todo lo que la UNAH pudiera hacer o adquirir si dispusiera de los 800 millones que demanda la dirigencia de la ADUNAH, incluyendo computadoras de escritorio, computadoras portátiles, impresoras láser, becas a estudiantes universitarios, becas a investigadores, becas para maestrías y doctorados, aulas y otros..
 
7.       IMAGEN DEL PROFESOR UNIVERSITARIO
La imagen de un profesor universitario se asocia siempre con el conocimiento, la racionalidad, la argumentación lógica, la preocupación por el conocimiento científico, la capacidad para debatir y la sabiduría ética para distinguir entre lo correcto y lo incorrecto, entre lo justo y lo injusto. Resulta abrumadora la imagen de un profesor universitario sosteniendo amenazante los candados de los portones universitarios para impedir el paso de otros profesores, estudiantes, administrativos y trabajadores universitarios.

De igual manera resulta deprimente ver a algunos docentes universitarios actuando como fuerza de choque, agresivos, cínicos, irrespetuosos, obcecados y profundamente egoístas. Resulta decepcionante imaginarlos pensando en el automóvil nuevo que se van a comprar, los lugares del extranjero a donde irán a pasar sus vacaciones, las joyas que podrán obtener, las ampliaciones que le harán a sus casas y la ropa de marca que podrán obtener en viajes de fin de semana a Miami o lugares similares con los nuevos ingresos injustos e inequitativos. Es triste pensar que no les importa la Universidad y menos el daño que le causan a miles de estudiantes universitarios que acuden a la UNAH.
 
8.       ALIANZA ADUNAH/SITRAUNAH
Los dirigentes de la ADUNAH y la fuerza de choque que les acompaña, desesperados porque un número creciente de profesores conscientes de su responsabilidad se iban incorporando a sus clases, decidieron tomarse los portones de la ciudad universitaria para impedir la libre entrada a la misma.

A última hora se dio a conocer la alianza de la ADUNAH con el Sindicato de la UNAH, de larga tradición de intransigencia y constantes tomas de edificios y espacios universitarios. Esa alianza, vergonzante para los auténticos profesores universitarios, evidencia las siguientes contradicciones:

·      El sindicato, que supuestamente representa a los trabajadores de los estratos inferiores de la escala salarial universitaria, aparece hoy apoyando a la ADUNAH que reclama un desmedido aumento salarial que profundiza la distancia entre los que ganan menos y los que ganan más en la UNAH.

·      El sindicato, que iniciará en breve la discusión sobre el XV Contrato Colectivo, aparece apoyando a la ADUNAH, cuya demanda de aumento salarial dejaría a la UNAH en una profunda crisis económica, y con fuertes compromisos para los próximos años.

·      El grupo de docentes universitarios arrastrados por los dirigentes de la ADUNAH, tradicionalmente conscientes de las diferencias que los separan de los sindicalistas, particularmente en su visión de la vida académica y de las funciones básicas de la Universidad, hoy han claudicado ante el sindicato y le han cedido lo que el sindicato siempre ha deseado: los propios espacios de la Asociación de Docentes, traicionando así el principio de que ADUNAH sea la legítima representante de los profesores universitarios.

También han olvidado que el sindicato en la práctica siempre se manifiesta enemigo de los profesores, pero se apropia de los aproximadamente nueve millones de lempiras que cada año en concepto de cotización sindical obligatoria se deduce al sector docente. El sindicato recibe y se embolsa ilegítimamente este dinero sin rendir cuentas ni generar ningún beneficio a los profesores cotizantes, mientras el gremio docente recibe una cantidad infinitamente menor por aportaciones voluntarias de sus asociados.

·      La ADUNAH y su grupo de choque, al anular su perfil de profesores universitarios, aparecen hoy convertidos en sindicalistas que luchan por reivindicaciones económicas, situación que los diferencia de la ADUNAH de antes, que surgió con otros principios y valores, sustancialmente diferentes a los de ahora.
 
9.       OPORTUNISMO COMPARTIDO
La ADUNAH mantuvo la suspensión intempestiva de labores sin “tomarse” la universidad, dando tiempo para que el sector administrativo procesara el pago mensual que se realiza, según costumbre, el 20 de cada mes. El SITRAUNAH decidió sumarse al paro después de recibir el pago y no sería extraño que ambos decidieran despejar los portones y, por lo menos el sindicato, suspender el paro para facilitar el procesamiento del pago del sueldo a los profesores que lo tienen pendiente y, a todos los trabajadores y empleados, el pago del decimocuarto mes que les permitiría irse de vacaciones muy contentos, a partir del próximo lunes 1 de junio.
 
10.   EVASIÓN DE RESPONSABILIDADES
La decisión de las autoridades universitarias de no negociar mientras se mantengan medidas de presión, y deducir de su sueldo los días no trabajados por los docentes universitarios, mantiene unida a la ADUNAH con el SITRAUNAH y los vuelve cómplices en la adopción de medidas de presión más fuertes para evadir su responsabilidad en la suspensión de labores. Las dos medidas de las autoridades universitarias, vistas con esperanza por la sociedad hondureña, deben servir para ilustrar a todos que tomar decisiones que afectan el normal desempeño de instituciones públicas, tiene un precio que deben pagar los dirigentes de ADUNAH y SITRAUNAH, y los docentes que se dejan arrastrar por ellos en decisiones irresponsables y atentatorias contra el bienestar de toda la comunidad universitaria.
 
11.   VÍCTIMAS DE LA INTRANSIGENCIA
Las víctimas de toda esta irresponsabilidad, oportunismo y ambición, promovidas por las dirigencias de la ADUNAH y SITRAUNAH, son los estudiantes universitarios que observan, entre preocupados y frustrados, cómo se anteponen intereses particulares a los intereses de la Universidad y cómo se atropellan sus derechos a la educación de calidad y a la libre circulación en el campus de la UNAH, para defender los intereses de uno de los sectores más privilegiados dentro de la estructura salarial del país. Obligar a los estudiantes a reponer clases en fines de semanas, acelerar un proceso educativo que necesita tiempo para desarrollarse y modificar fechas para evitar pérdida del período académico o del período corto, son incomodidades que convierten a los estudiantes en víctimas de la irresponsabilidad de los dirigentes de la ADUNAH y SITRAUNAH.
 
12.   APRECIACIONES ERRÓNEAS
·         Creer que la crisis no se resuelve por intransigencia de las autoridades: el problema no es de voluntad para resolver: es tridimensional: financiero, jurídico y ético.
·         Suponer que el aumento pudiera ser justo si se le aplicara sólo a los buenos profesores: de todas maneras es injusto.
 
13.   IMAGEN DE LA UNAH
La UNAH se encuentra en proceso de deterioro creciente debido, en buena medida, a las constantes tomas y paros protagonizados por el SITRAUNAH y, en los últimos años, por la dirigencia de la ADUNAH. A nivel nacional, la UNAH ha perdido prestigio y legitimidad ante las restantes instituciones educativas del nivel superior, ante la sociedad hondureña y ante los profesionales universitarios. Son muchos los problemas que aquejan a la UNAH pero estos empeoran con la intransigencia, la visión corta y la anteposición de intereses personales y de grupo a los intereses de toda la Universidad. En lugar de seguir perdiendo el tiempo y distrayendo la atención, los profesores de la UNAH deberían aprovechar la oportunidad para retomar aspectos esenciales de la reforma universitaria y trabajar con la nueva Rectora para salir de la lamentable situación institucional en que se encuentra la UNAH.
 
14.   ACTUAR HOY PENSANDO EN EL FUTURO
De la forma en que se resuelva la crisis universitaria hoy, dependerá la tranquilidad de la vida universitaria en el futuro. La Universidad debe asegurar desde hoy los espacios de diálogo que permitan prevenir conflictos futuros y garantizar las condiciones para generar confianza en los diferentes sectores de la comunidad universitaria. Pero también debe asegurar que toda persona o grupo asuma el costo de interrumpir la vida académica sin haber agotado los pasos previos establecidos por el propio Código de Trabajo y por las más elementales normas de convivencia pacífica.

26 de mayo de 2009
Ramon Romero: ramonromero54@yahoo.es

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