Silvio Rodríguez

La Era Está Pariendo un Corazón
Silvio Rodriguez

Le he preguntado a mi sombra
a ver como ando para reírme,
mientras el llanto, con voz de templo,
rompe en la sala
regando el tiempo.

Mi sombra dice que reírse
es ver los llantos como mi llanto,
y me he callado, desesperado
y escucho entonces:
la tierra llora.

La era está pariendo un corazón,
no puede más, se muere de dolor
y hay que acudir corriendo
pues se cae el porvenir
en cualquier selva del mundo,
en cualquier calle.

Debo dejar la casa y el sillón,
la madre vive hasta que muere el sol,
y hay que quemar el cielo si es preciso
por vivir,
por cualquier hombre del mundo,
por cualquier casa.

Madre
Silvio Rodriguez

Madre, en tu día
no dejamos de mandarte nuestro amor.
Madre, en tu día
con las vidas construimos tu canción.
Madre, que tu nostalgia se vuelva el odio más feroz.
Madre, necesitamos de tu arroz.
Madre, ya no estés triste, la primavera volverá,
madre, con la palabra libertad.

Madre, los que no estemos para cantarte esta canción,
madre, recuerda que fue por tu amor.

Madre, en tu día
Madre Patria y Madre Revolución,
Madre, en tu día
tus muchachos barren minas de Haiphong.

Ojalá
Silvio Rodriguez

Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin tí.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.

Ojalá se te acabé la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones

Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de tí,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.

Playa Girón
Silvio Rodriguez

Compañeros poetas,
tomando en cuenta los últimos sucesos
en la poesía, quisiera preguntar
——me urge—,
¿qué tipo de adjetivos se deben usar
para hacer el poema de un barco
sin que se haga sentimental, fuera de la vanguardia
o evidente panfleto,
si debo usar palabras como
Flota Cubana de Pesca y
«Playa Girón»?

Compañeros de música,
tomando en cuenta esas politonales
y audaces canciones, quisiera preguntar
—me urge—,
¿qué tipo de armonía se debe usar
para hacer la canción de este barco
con hombres de poca niñez, hombres y solamente
hombres sobre cubierta,
hombres negros y rojos y azules,
los hombres que pueblan el «Playa Girón»?

Compañeros de historia,
tomando en cuenta lo implacable
que debe ser la verdad, quisiera preguntar
—me urge tanto—,
¿qué debiera decir, qué fronteras debo respetar?
Si alguien roba comida
y después da la vida, ¿qué hacer?
¿Hasta donde debemos practicar las verdades?
¿Hasta donde sabemos?
Que escriban, pues, la historia, su historia,
los hombres del «Playa Girón».

MUJERES
Silvio Rodríguez

Me estremeció la mujer que empinaba a sus hijos
hacia la estrella de aquella otra madre mayor
y como los recogía del polvo tenido.
para enterrarlos debajo de su corazón.

Me estremeció la mujer del poeta, el caudillo,
siempre a la sombra llenando un espacio vital.
Me estremeció la mujer que incendiaba los trillos
de la melena invencible de aquel alemán.

Me estremeció una muchacha
hija de aquel feroz continente
que se marchó de sus casa
para otra de toda la gente.

Me han estremecido un montón de mujeres
mujeres de fuego, mujeres de nieve.
Pero lo que me ha estremecido
hasta perder casi el sentido,
lo que a mi mas me ha estremecido
son tus ojitos, mi hija
son tus ojitos divinos.

Me estremeció la mujer que parió once hijos
en el tiempo de la harina y un kilo de pan
y los miro endurecerse mascando carajos
me estremeció porque era mi abuela, además.

Me estremecieron mujeres
que la historia anotó entre laureles,
y otras desconocidas gigantes
que no hay libro que las aguante.

La más tonta de las mujeres puede
manejar a un hombre inteligente,
pero es necesario que una mujer
sea muy hábil para manejar a
un imbécil.

Me acosa el carapálida
Silvio Rodríguez

Me acosa el carapálida
que carga sobre mi,
sobre mi pueblo libre,
sobre mi día feliz.

Me acosa con la espuela
el sable y el arnés
caballería asesina
de antes y después.

Me acosa el carápalida
norteño por el sur,
el este, el oeste,
por cada latitud.

Me acosa el carápalida
que ha dividido el sol,
en hora de metralla
y hora de dolor.

La tierra me quiere arrebatar,
el agua me quiere arrebatar,
el aire me quiere arrebatar
y sólo fuego,
y sólo fuego voy a dar.

Yo soy mi tierra, mi agua,
mi aire, mi fuego.

Me acosa el carápalida
con el engaño vil,
con cuentos de colores
con trueques de uno a mil.

Me acosa con el elixir
de la prostitución,
me acosa con la gloria
perdida de su Dios.

Me acosa el carapálida
con su forma de ver,
su estética, su ángulo,
su estilo, su saber.

Me acosa el carapálida
con su sinterización
y quiere ungirme el alma
con tuercas de robot.

La tierra me quiere arrebatar…

Me acosa el carapálida
con la guerra sutil,
hasta que digo “basta”
y carga sobre mi.

Me acosa con su monstruo
de radioactividad,
su porvenir de arena,
su muerte colosal.

Me acosa el carapálida
que siempre me acosó,
que acosa a mis hermanos,
que acosa a mi razón.

Me acosa el carapálida
que vive de acosar
hasta que todos juntos
le demos su lugar.

La tierra me quiere arrebatar…

La Maza
Silvio Rodriguez

Si no creyera en la locura
de la garganta del sinsonte
si no creyera que en el monte
se esconde el trino y la pavura

si no creyera en la balanza
en la razón del equilibrio
si no creyera en el delirio
si no creyera en la esperanza

si no creyera en lo que agencio
si no creyera en el camino
si no creyera en el sonido
si no creyera en mi silencio

qué cosa fuera
que cosa fuera la maza sin cantera
un amasijo hecho de cuerdas y tendones
un revoltijo de carne con madera
un instrumento sin mejores resplandores
qué lucecitas montadas para escena

qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera

un testaferro del traidor de los aplausos
un servidor de pasado en copa nueva
un eternizador de dioses del ocaso
júbilo hervido con trapo y lentejuela

qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera

si no creyera en lo más duro
si no creyera en el deseo
si no creyera en lo que creo
si no creyera en algo puro

si no creyera en cada herida
si no creyera en la que ronde
si no creyera en lo que esconde
hacerse hermano de la vida

si no creyera en quien me escucha
si no creyera en lo que duele
si no creyera en lo que quede
si no creyera en lo que lucha

qué cosa fuera
que cosa fuera la maza sin cantera
un amasijo hecho de cuerdas y tendones
un revoltijo de carne con madera
un instrumento sin mejores resplandores
qué lucecitas montadas para escena

qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera

un testaferro del traidor de los aplausos
un servidor de pasado en copa nueva
un eternizador de dioses del ocaso
júbilo hervido con trapo y lentejuela

qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera.

Canción Urgente Para Nicaragua
Silvio Rodriguez

Se partió en Nicaragua
otro hierro caliente
con que el águila daba
su señal a la gente

Se partió en Nicaragua
otra soga con cebo
con que el águila ataba
por el cuello al obrero

Se ha prendido la hierba
dentro del continente
las fronteras se besan
y se ponen ardientes

Me recuerdo de un hombre
que por esto moría
y que viendo este día
(como espectro del monte)
jubiloso reía

El espectro es Sandino
con Bolívar y el Che
porque el mismo camino
caminaron los tres

Estos tres caminantes
con idéntica suerte
ya se han hecho gigantes
ya burlaron la muerte

Ahora el aguila tiene
su dolencia mayor
Nicaragua le duele
pues le duele el amor

Y le duele que el niño
vaya sano a la escuela
porque de esa madera
de justicia y cariño
no se afila su espuela

Andará Nicaragua
su camino en la gloria
porque fue sangre sabia
la que hizo su historia

Te lo dice un hermano
que ha sangrado contigo
te lo dice un cubano
te lo dice un amigo.

El Rey de Las Flores
Silvio Rodriguez

Al rey de las flores
lo conocí por la tarde
hace algún tiempo
me llamo la atención
su tono de arco iris
en la piel
y su corona de papel.
El rey de las flores
tiene su pueblo
en un bosque muy remoto
dos pulgadas detrás del sol
cada inquilino en una flor
y en cada piso esta el amor.

El rey de las flores
tiene lagartos que cantan
de salto en salto
tiene batallones
de abejas chiquititas
arañas, babosas y aves bonitas.

El rey de las flores
trabaja y trabaja
su pueblo también trabaja
derrumba los bosques
las yerbas tan altas
navega en los charcos
de agua del campo.

El rey de las flores
tiene sus fabricas
dentro de la tierra
cada obrero vacío una flor
que en primavera crecerá
sino una mosca la lloverá.

Sobre los floridos campos
del rey de las flores
veo a mi hijo
y llamándolo hay una voz
quedó partido en dos mitades
por una bomba que cayo

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