Situación de la salud de las obreras de la maquila

Por Zoila Lagos
Centro de Derechos de la Mujer
CDM-SPS

“Antes yo era una mujer sana, no me dolía nada, venía del trabajo y todavía sentía energías para jugar un buen rato con mi hija, preparar la cena, ver mi novela favorita y platicar con mi esposo… Ahora siempre tengo dolor de cabeza, me siento sin ánimos, no quiero hacer nada, vivo como amargada, tengo muchos problemas con mi esposo, no le estoy prestando atención a mi hija, no quiero saber nada, solo llegar a mi cama y acostarme… “
Testimonio de Margarita. (27 años, obrera de la maquila)

¿Cuántas miles de mujeres están actualmente viviendo y pensando igual que Margarita? ¿A cuántas Margaritas se les niega a diario, el derecho de recibir asistencia médica para los múltiples padecimientos que actualmente son comunes en las mujeres y hombres que trabajan en esta industria?, como los que se presentan a continuación:

Enfermedades bronquiales: rinitis alérgicas, faringitis, bronquitis, asma, originadas por respirar aire contaminado con pelusa de algodón (tamo), olores despedidos por los fuertes químicos que se usan en los tintes para telas, ambientes muy calientes o muy fríos, así como también ambientes con horribles olores.

Sordera: producida por los ruidos ensordecedores originados por las máquinas en acción, altoparlantes a todo volumen con música estridente, para distraerse y trabajar en ambiente.

Miopía o ceguera: Producida por trabajar con mucha o muy poca luz y mantener la mirada fija en un solo punto.

Enfermedades de la piel: rubeola; varicela, alergias producidas por ambientes contaminados con tamo o pelusa de las telas y los químicos.

Enfermedades musculares: en la espalda, el cuello, la cintura, producidas por malas posturas, obligadas por ausencia de bancos o sillas adecuados para hacer su labor. Muchas horas de pie, muchas horas sentadas en forma incomoda.

Infecciones urinarias: producidas por no tomar agua, por aguantar deseos de orinar o por el vapor de la maquina cerca del vientre.

Estrés: producido por el trabajo bajo presión, cumplimiento de metas inalcanzables, hacinamiento, ruidos, malos olores, problemas económicos, maltrato físico y verbal.

Ulceras y enfermedades gastrointestinales: producidas por el estrés, mala alimentación, comer rápidamente, comidas en mal estado y aguantar hambre.
Nerviosismo: a consecuencia del estrés.
Jaquecas o dolores de cabeza: consecuencia del ruido, estrés, malos tratos, hacinamiento, anemia y otros.

Estas son algunas de las enfermedades más comunes que esta padeciendo este sector y que desafortunadamente no están reguladas en el Código del Trabajo, tampoco cuenta con el tratamiento y protección médica oportuna y adecuada, ni con las intenciones de mejorar los espacios de trabajo por parte de los empresarios. Valdría la pena reflexionar en las necesidades de iniciar movimientos a fin de mejorar estas condiciones o fortalecer los esfuerzos en ese sentido”.

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