Amenazas de muerte contra Obispo y Sacerdotes de Copán, alertan a la población hondureña

  • Gigantesca movilización anuncian para mañana
  • Cianuro de la Mina de San Andrés contamina el ambiente y afecta a la población

La acción movilizará a unas veinticinco parroquias comprendidas en los departamentos de Copán, Ocotepeque, Lempira, Intibucá y Santa Bárbara, que se concentrarán en la terminal de buses de Santa Rosa de Copán, en la carretera internacional que une a Honduras con Guatemala y El Salvador.

La amenaza se origina en la lucha contra la explotación minera a cielo abierto, que realiza la empresa Minerales de Occidente, en la Mina de San Andres, ubicada en el municipio de La Unión Copan y que ocasiona graves daños en la salud de la población, debido a la descarga de cianuro en el río Lara, afectando las fuentes de agua de muchas comunidades del occidente del país, incluyendo a Santa Rosa de Copán, la ciudad de mayor importancia en esa zona hondureña.

La Alianza Cívica por la Democracia, es liderada por Monseñor Luis Alfonso Santos y comprende unas veinticinco organizaciones de la sociedad civil, que además son apoyadas por varias corporaciones municipales, comprendidas en las zonas afectadas, que exigen la derogación de la actual Ley de Minería y la aprobación de una nueva legislación, concertada con las comunidades.

A las acciones también se han unido las organizaciones populares, agrupadas en la Coordinadora Nacional de Resistencia Popular y en el Bloque Popular de Honduras.

El apoyo de los pobladores a la lucha contra la minería a cielo abierto, ha quedado demostrado, luego que el pasado veinticinco de julio, más de veinte mil personas paralizaron el tráfico tomándose diferentes puntos de la carretera internacional que comunica a Honduras con Guatemala y el Salvador.

La Diócesis ha convocado a la feligresía católica “Debemos demostrar que no somos una iglesia indiferente a los problemas sociales” dijo el padre Rolando Peña, párroco de Corquín, Copán, al llamar a su congregación a unirse a la causa, en una misa realizada el pasado domingo.

La Iglesia Católica ha sido perseguida, cuando los poderosos sienten que sus intereses se ven amenazados, hace veinticinco años en El Salvador los grupos de poder vieron en Monseñor Romero, una amenaza por estar al lado de los pobres, iniciaron sus amenazas y al comprobar su firmeza, lo asesinaron.

Hoy se amenaza a Monseñor Luis Alfonso Santos y los sacerdotes, por buscar mejores condiciones de vida para su pueblo y oponerse a que una empresa minera siga envenenando las aguas, pero su respaldo se siente, y una vez más quedará demostrado que detrás de ellos, hay un pueblo que clama justicia. COMUN

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