Cierres y suspensiones Robo y Arma contra los trabajadores

A lo largo del 2005 han continuado los cierres de empresas maquiladoras, manteniendo una tendencia iniciada hace cinco años cuando se dio la mayor cantidad de cierres.

Son pocas las empresas cerradas o suspendidas que hacen tramite ante el Ministerio de Trabajo, de 173 solo 65 lo hicieron desde el 2000. Las demás lo hacen sin que autoridad alguna haga algo para deducirles responsabilidades.

De las 65 que hicieron tramites ante la Secretaria de Trabajo, en 41 solicitudes se alega falta de materia prima, lo dijeron que era por fuerza mayor y cuatro por caso fortuito.

Algunas en verdad han cerrado porque han perdido sus contratos de trabajo que les daban otras empresas grandes, otras han quebrado por la mala administración y muchas sencillamente fueron abandonadas por sus dueños para no pagar las prestaciones acumuladas por su personal a lo largo de sus años de trabajo.

Los cierres y suspensiones han sido usados como estrategia para destruir los sindicatos legalmente constituidos o intentos de organización sindical. Los empresarios saben que una obrera depende de su salario y dificilmente puede estar cuatro meses sin laborar por que no cuenta con ahorros. Es el momento oportuno para ofrecerle el pago de una parte de sus prestaciones y la empresa gana doblemente: se deshace de los afiliados a las organizaciones y se ahorra una parte del pago de los derechos laborales.

Las organizaciones sindicales reportan mas de 100 casos de destrucción de sindicatos y proyectos de sindicatos.

Entre las empresas cerradas son muy pocas las que han cumplido con las prestaciones fundamentales de auxilio de cesantía y preaviso y los derechos adquiridos como vacaciones, décimo tercero y décimo cuarto mes de salario, maternidades y otras incapacidades.

En el caso de varias empresas extranjeras, sobre todo coreanas, han actuado como verdaderos delincuentes, preparando cuidadosamente su huida, al grado que algunos se han presentado ha laborar por la mañana y por la tarde se han ido del país dejando deudas no sòlo con las obreras, sino también con la empresa de energía eléctrica, teléfonos, alquiler y otros servicios de proveedores particulares.

De igual forma han actuado algunos hondureños y son menos los casos que han actuado de esa manera por parte de estadounidenses que por lo general han preaviso y cumplido con sus pagos.

En algunos casos las empresas han sido demandadas y los trabajadores se han apropiado de la maquinaria abandonada, pero generalmente la misma es chatarra que apenas cubre un pequeño porcentaje de las deudas. Las empresas maquiladoras, casi en su totalidad no son dueñas de los edificios en que funcionan y algunas incluso trabajan con maquinaria alquilada que sus dueños recogen al quedar abandonadas.

Se han presentado casos en que los empresarios en contubernio con los dueños de los parques industriales saquean las empresas y se llevan las maquinas para otro local, con lo cual hay menos posibilidades de recuperar su dinero por parte de los obreros.

Los empresarios hondureños que han robado las prestaciones a los trabajadores han usado artimañas como auto embargarse los bienes por parte de bancos, cambiar las empresas a otro parque industrial, cambiar de nombre la empresa o traspasar los bienes a nombre de personas particulares.

A pesar de que son mas de 300 millones los que en concepto de prestaciones y salarios le han robado los alquiladores alas obreras y obreros, hasta ahora ni un tan solo empresario ha sido requerido por las autoridades nacionales ni extranjeras. Esos delitos no son perseguidos por la justicia.

La Asociación Hondureña de Maquiladores, ha actuado con indiferencia ante esta situacion y cuando se movilizan es Únicamente para defender a los patronos. De alguna manera ellos son responsables de este millonario robo, por cuanto son los que se adjudican el éxito de atraer a esos inversionistas extranjeros.

En el caso del Ministerio de Trabajo ni siquiera se enteran cuando cierran o suspenden las empresas.

A parte de los millones de lempiras, que ascienden a unos 16 millones de do1ares, queda la deuda de miles de mujeres y hombres enfermos, algunos que prácticamente han salido de la maquila para morir en sus casas. Los demás tendrán que hacer uso de los sistemas de salud públicos para los cuales no aportan nada los maquiladores o para recuperar su salud deben invertir el poco dinero obtenido de las prestaciones, cuando tienen la suerte de lograrlo.

En esta edición presentamos algunos de los casos de cierres durante 2005. La Coordinadora para la Protección laboral CPL, esta finalizando un informe completo de cierres y suspensiones des 2005 que será conocido en los próximos meses.

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