Cinco personas mueren arrollados por una rastra mientras almorzaban

Mientras los empresarios de la maquila no se responsabilicen de sus trabajadores y destinen espacios dignos para que los obreros puedan alimentarse al interior de sus empresas, seguirán ocurriendo tragedias como la registrada el pasado veintidós de marzo frente al parque industrial Zip Honduras en Choloma Cortes, donde perdieron la vida cuatro empleados de la fábrica maquiladora Pride Manufacturing de Honduras y un vendedor de comida.

Eran las doce del mediodía y todo parecía normal, el ir y venir de los vehículos que circulaban por la autopista entre Puerto Cortés y San Pedro Sula, era lo de todo los días para centenares de trabajadores que después de permanecer cinco horas frente a una máquina industrial, salían de sus fábricas en busca de alimentos. Muchos de ellos son de la empresa Pride de Honduras.

Los obreros de Pride eran esperados por Luís Alonso Sandoval, un vendedor de comida que de inmediato entregó a cada uno su ración. Los trabajadores acostumbran alimentarse sentados a lo largo de un canal para aguas lluvias a la orilla de la carretera e incluso en la mediana del boulevard para aprovechar la sombra de los árboles. No les queda de otra, pues las autoridades del parque industrial no les permiten ingresar con alimentos. Tampoco permiten que los proveedores de comida entren a las instalaciones, supuestamente porque no dan soborno.
Pride opera desde 1991 y no tiene cafetería, ni un lugar donde comer dignamente. Se puede conseguir comida en las cafeterías de las empresas Jasper o Cima, a 30 lempiras el plato, pero afuera se los dan a 20 y con fresco.

A la orilla del canal, dentro de un solar baldío, se encontraban Mayra Suyapa Ramos Hernández, Marvin Gustavo Trigueros López, Franklin Leandro Pineda Reyes y Javier Enrique Orellana Martínez, empleados de la fábrica Pride Manufacturing de Honduras, quienes no se imaginaron que esa sería la última vez que tendrían la oportunidad de almorzar en ese lugar, pues junto a su proveedor de comida fueron arrollados por una rastra que les quitó la vida. El suceso también dejó tres personas heridas incluyendo el chofer del furgón.

Según los testigos el accidente se produjo a las 12 y 15 cuando el motorista del furgón que se dirigía a San Pedro Sula, tratando de evitar colisionar con una volqueta que disminuyó repentinamente la velocidad para pasarse al otro carril, perdió el control de su vehiculo, se salió de la carretera y arrolló varios trabajadores.
Revelaron que en ese lugar ya se han registrado muchos accidentes donde gran cantidad de personas entre trabajadores, vendedores y niños han perdido la vida y que a pesar de haber solicitado la intervención de la policía, sus peticiones no han sido escuchadas. “Aquí es peligroso a cualquier hora del día, hace como un mes como a las cuatro de la mañana un carro mató a un guardia de seguridad y si ustedes vinieran a la hora de salida de las fábricas, pudieran ver todo el peligro que corremos aquí” expresó uno de los obreros.

Miles de obreras comen en las calles
Actualmente miles de trabajadores de diferentes fabricas maquiladoras instaladas en la costa norte del país, salen a almorzar a orillas de las carreteras o en las medianas de los bulevares, debido a la negligencia de sus patronos que no instalan comedores para que los obreros puedan alimentarse en lugares decentes y seguros.
Basta con recorrer los sectores donde se ubican parques industriales como Zip Río Blanco, Zip Calpules, Zip Honduras, Zip Búfalo y la fábrica Corazón Apparell, entre otras, para darse cuenta del peligro a que se exponen los trabajadores mientras se alimentan a orillas de las carreteras o en las medianas.

Los vendedores se estacionan en la entrada de los parques industriales y con el propósito de atraer clientela buscan mejorar sus servicios instalando sillas plásticas, sombrillas y mesas, para que se sienten los que puedan, mientras otros se sientan debajo de los árboles. Situación que no cambiará si los empresarios no toman conciencia de la importancia de los trabajadores como generadores de riqueza.
Bárbara Sagatume, esposa del extinto Luis Alonso Sandoval, manifiesta que hasta mediados del año pasado los administradores del parque industrial les permitían entrar con los alimentos para que los obreros comieran dentro de la fábrica. pues la vía conduce al puerto más importante de Centroamérica.

En Pride Manufacturing, trabajan para la marca Cinta, en la elaboración de pijamas, camiseta básica, camiseta de cuello y camisa formal, con metas de producción que alcanzan las 110 docenas diarias, en módulos de 19 personas. Los horarios son de lunes a viernes de 8 de la mañana a 5 de la tarde.

Pride Manufacturing de Honduras, es propiedad del grupo Karim´s, de origen pakistaní que mantiene seis instalaciones de manufactura y una de hilandería en el hemisferio occidental, tres ubicadas en Honduras y tres en Campeche México. Tiene almacenes de hilazas en Honduras, Guatemala, Republica Dominicana y Estados Unidos. Realiza operaciones en tejido plano, de punto, teñido, impresión, corte, costura y acabado final.

Por su parte el director ejecutivo de la Asociación Hondureña de Maquiladores, Ernesto Interiano, aseguró que buscarán reducir los accidentes a través de alternativas que les permitan que los trabajadores no salgan a comer de los parques industriales.
Manifestó que los parques deben tener toda la infraestructura incluyendo cafeterías, porque si los horarios de trabajo no permiten que los obreros puedan ir a sus hogares en la hora del almuerzo, las empresas están en la obligación de crear áreas donde puedan ingerir sus alimentos.

Fallecidos
Mayra Suyapa Ramos Hernández de 23 años, originaria del municipio de Sulaco en el departamento de Yoro, tenía una semana de laborar como operaria en Pride de Honduras, le sobreviven dos hijas identificadas como Sindy Joselyne de 8 años y Keylin Alexandra de 5 meses de edad.

Marvin Gustavo Trigueros López, Originario del municipio de Yoro, tenía 31 años de edad y se desempeñaba como supervisor de línea, deja a su esposa Johanna Vanesa Peña y dos hijos de 11 y dos años. Era supervisor y solamente tenía un mes de laborar para la empresa.
Franklin Leandro Pineda, de 30 años, era originario del municipio de Yoro, tenía catorce meses de trabajar como operario para la misma empresa y le sobreviven tres niños y su esposa.

Javier Enrique Orellana Martínez, de 25, también se desempeñaba como supervisor y sólo tenía un mes de laborar para la empresa. En su cartera que quedó tirada andaba un cheque emitido por Ontex, en diciembre de 2005, por más de quince mil lempiras. Seguramente trabajaba ahí y nunca pudo cobrar el dinero de su cancelación.

  • Luís Alonso Sandoval*, de 56 años, era desde 1998, el proveedor de alimentos para más de 100 empleados de la fábrica, aunque antes le permitían repartir la comida al interior del parque industrial, en los últimos meses se prohibió su ingreso.

HERIDOS- En el incidente también resultaron heridos Roberto Reyes Portillo, conductor de la rastra con placas AAE 8941, propiedad de la empresa Dany, Daniel López Méndez, esposo de Mayra Suyapa Ramos Hernández y Olman López; éste último tuvo que ser intervenido quirúrgicamente por la gravedad de las heridas en la tibia y peroné de su pierna derecha.

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