EL DOLOR LO LLEVA EN SUS VENAS

Miguel ahora ya no puede jugar o disfrutar de sus dos hijos de 2 y 5 añitos, de su esposa que espera un bebé, como antes, ni mucho menos de practicar su deporte preferido el fútbol, por ahora lo único que le queda es verlo acostado por la TV. Estas limitaciones son causadas por la mala circulación de la sangre y por las llagas que padece en su pie, las cuales le aparecieron cuando laboraba en la maquila Star S.A. del Zip El Porvenir, donde comenzó a trabajar en octubre del 2003 como inspector.
En Star laboran más de mil obreras. El trabajo que el desempeñaba consiste en revisar que las prendas no llevaran manchas, cortes, malas costuras o cualquier otro desperfecto, el trabajo le exigía estar de pie permanentemente.
El obrero conoció problemas similares a él, casos de mujeres que trabajan sentadas.
Cuando comenzó a sentir un agudo dolor la empresa lo envió al Instituto Hondureno de Seguridad Social (IHSS), en el cual le dijeron que lo iban a operar y le dieron medicamentos y citas para que fuera cada tres meses. Tiene que tomar dos pastillas Daflon diarias, si no la toma siente dolor.
Miguel se sintió muy mal, ya no soportaba le dijo a su jefe inmediato que necesitaba hacer otra labor. En febrero pasado le dieron el empleo de operario y sintió una mejoría en sus piernas, pero sólo estuvo trabajando un mes porque su salario bajó, y volvió a su antiguo puesto para mejorar su ingreso.

Las úlceras y tratamiento
Una noche Miguel iba para su hogar en su bicicleta, se cayó causándose varios golpes y raspones que poco tiempo después se convirtieron en úlceras. Sólo había pasado año y medio de trabajar en la maquila.
Después fue al IHSS de San Pedro Sula y le recetaron unas cremas que el Seguro no tenía.
El compró de las más baratas Neobol y Dermacare, pues ajustaba para comprar las recetadas.

Tiempo de trabajo
En un día normal en la empresa Star que funciona bajo el sistema 4X4, Miguel trabajaba cíe 7:00 a.m. hasta las 6:30 de la tarde, sólo descansaba media hora en el almuerzo. El tiempo de labor era de 12 horas diarias, lo que significa, 48 horas a la semana. “Habían días de trabajo que era tan in¬tenso el dolor que quería venirme para estar en la casa acostado”, se lamenta. El dolor comenzaba en la tarde de dos en delante, por la mañana trabajaba tranquilo, tomaba pastillas pero no eran tan efectivas.
Miguel se queja de que le deducían de su salario los dias que iba al Seguro o las incapacidades que le daban. Hubo semana que sólo le pagaron 60 lempiras.

Fue despedido
Cuando Star lo despidió en marzo de este año no le entregaron su carta de despido, la jefa de personal Eva Benavides le dijo que era separado de su puesto por rebaja de personal. La empresa le reconoció sus prestaciones laborales.
“No me explicaron porque me despidieron, no fue por baja producción o mala calidad, porque yo siempre cumplía las metas y a veces hasta nos pasábamos de la meta, pero creo que fue por mi enfermedad, porque ellos ya lo sabían” se lamentó el obrero.
El obrero estuvo varios meses sin conseguir empleo y bajo riesgo de perder su derecho a la seguridad social, ahora sigue haciendo ese sacrificio diario de estar parado para mantener su familia en otra maquila, ya que no cuenta con otras alternativas de empleo.
*Miguel es un nombre ficticio usado para proteger la identidad del denunciante.

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