Esposa del presidente del Congreso Nacional, niega derechos laborales a su empleada doméstica

El lunes dos de marzo a tempranas horas de la mañana mientras se dirigía a trabajar, doña María Bertila Hernández, conocida por sus vecinos como Berta, fue víctima de un asalto y recibió un balazo que le dañó los tendones de su mano izquierda. El médico que la atendió en el Hospital El Progreso, la incapacitó desde esa fecha hasta el 15 de abril, tiempo necesario para su recuperación. Sin embargo, Xiomara de Micheletti, esposa del presidente de El Congreso Nacional, se negó a reconocer la imposibilidad manifestando que la empleada no tenía derechos.

Aunque la empleada no esconde su temor a represalias, accedió a dialogar con nosotros con el equipo de Comun Noticias.

Comun Noticias (CN)
: ¿Como sucedió el hecho donde resultó afectada de su mano izquierda?
Bertila Hernández (BH): Faltando veinte minutos para las seis de la mañana del dos de marzo, cuando iba a trabajar me asaltaron y me pegaron un tiro en la mano, como no estaba afiliada al Seguro Social, los vecinos me llevaron al hospital y el doctor Chinchilla me incapacitó hasta el 15 de abril.

  • CN:* Usted trabaja en la casa del presidente de El Congreso Nacional, ¿qué apoyo ha recibido de sus patronos?

BH: Pues fíjese que no he tenido comunicación con ellos, porque el 10 de abril yo estaba enyesada y no tenía dinero para comprar unos medicamentos que me recetaron en el hospital, fui a donde doña Xiomara a pedirle el dinero de la incapacidad y ella me dijo que no tenía ningún derecho porque el asalto no había sido en la casa de ella

CN: ¿Exactamente en qué lugar sucedió el asalto?
BH: Yo salí de mi casa a trabajar y aquí no más a media cuadra me asaltaron, iba con un señor de nombre René Luperon Zuniga, el ladrón me agarró del cuello de la sudadera que llevaba puesta y me puso una pistola en la cabeza, me quito el celular porque era lo único que llevaba, el señor que me acompañaba le dijo “no le vayas a disparar” y en ese momento el asaltante lo acribilló a tiros, yo me acerque a él para que no le siguiera disparando y fue cuando me cayó la bala, a él se lo llevaron para el Seguro Social donde murió dos días después y a mí me trasladaron al hospital.

CN: ¿Siendo usted una empleada con muchos años de servicio para la familia Micheletti, porque no había sido afiliada al Seguro Social?
BH: Como yo escuchaba que las trabajadoras domesticas tenemos derecho al Seguro Social, le reclamaba a doña Xiomara y le pedía que me ayudara para afiliarme y ella me dijo no, porque cuando yo estuviera enferma ella me iba a dar dinero para que fuera a donde el médico, dijo que no había derecho y por eso no quiso afiliarme.

  • CN:* ¿Cuál es su jornada de trabajo?

BH: Yo he trabajado tiempo corrido y hasta los domingos dejando solos a mis tres hijos, sobre todo cuando ella no estaba en el país, mi jornada comenzaba a las 6.15 de la mañana hasta las 6 de la tarde, hacía el trabajo de la cocina y el aseo de la casa por un salario de 1200 lempiras a la semana. Cuando sólo estaba en la cocina me pagaban 1000.

CN: ¿Cuál fue la reacción de su patrona cuando supo que usted había sido asaltada y que tenía problemas de salud?

  • BH:* Ella supo inmediatamente y llegó a las 7 de la mañana a visitarme al hospital y lo primero que me dijo fue: “qué barbaridad, tanto que yo le decía que no caminara por un solo lugar, pero usted nunca me obedeció”, yo sólo le contesté, que lo que me había pasado era producto de andar a la carrera y pensando que ella se iba a ir sin desayuno.

CN: ¿Le ofreció ayuda para su recuperación?
BH: No, y, por eso yo le mandé a decir con el motorista de ella que me mandara prestados 1000 lempiras porque no tenía dinero para que mi hija comprara comida en el Hospital y comprar las medicinas.

CN: ¿Qué le responde la señora de Micheletti cuando usted le entregó la incapacidad otorgada por el médico?
BH: El diez de abril yo no tenía con que comprar unas medicinas y fui donde ella para que me pagara la incapacidad, doña Xiomara no me quería atender y estuve afuera esperando. Cuando me miró sólo me dijo: “¿Qué hay?” y pasó. El guardia le dijo que yo quería hablar con ella y doña Xiomara le contestó que no tenía tiempo para atenderme. Al rato de estar esperando entré y le dije “vengo a molestarla a ver si me va a reconocer la incapacidad” y ella me contestó: “Usted no tiene ningún derecho porque yo no soy partidaria de pagarle a nadie para que esté de balde.

CN: ¿Qué piensa hacer ahora que doña Xiomara se niega a reconocer la incapacidad, como parte de sus derechos laborales y humanos?

  • BH:* Hasta ahora no he hecho ningún trámite legal, pero mis vecinos me aconsejan que vaya al Ministerio del Trabajo, porque estoy viviendo de la caridad, bastante gente está colaborando conmigo y hasta de las iglesias me han ayudado. Para ir al hospital a que me hagan las terapias los vecinos me apoyan económicamente.

CN: ¿Cuánto tiempo lleva usted trabajando para la familia Micheletti?
BH: La verdad ya ni me acuerdo porque debido al mal carácter de doña Xiomara en muchas ocasiones en que ella se portaba mal yo me retiraba, pero creo que más de treinta años, imagínese que a Aldo, que ahora es candidato a diputado, yo le enseñé hasta a comer, porque él era un bebé, yo lo bañaba y lo andaba mimando porque todavía no tenía edad para ir al kínder, mientras Roberto Carlos estaba en tercer grado en la evangélica. Lo que sí le puedo decir es que la última vez trabajé con ellos lo hice ininterrumpidamente durante cinco años.

CN: ¿El comportamiento de doña Xiomara con los empleados siempre fue igual?
BH: No, porque antes ella trabajaba como registradora y era bien humilde y por eso siempre regresaba aunque tuviéramos desacuerdos, pero tiene como dos años que se ha vuelto imperante. Es muy exigente y trata mal a los empleados, no le gusta ni que se miren unos con otros.

  • CN:* ¿Por qué usted dice que la señora Micheletti trata mal a los empleados?

BH: Porque cuando algo no le gusta, utiliza frases como: ¿porqué sos tan majadero?, ¿porque sos tan estúpido?, ¿porque no te avivas?, y, fíjese que a mí una vez me dijo: “porque es tan geta abierta usted”, y, yo me sentí mal porque en esa ocasión don Roberto tenía una conferencia de prensa con los diputados, ahí estaba Alfredo Saavedra, Roberto Turcios, Vilma de Quezada, y yo les estaba sirviendo la comida. Llevaba un plato de comida y una bandejita con cubitos de hielo y delante de todos doña Xiomara me arrebató el hielo y me dijo “¿porque es tan geta abierta?, ¿porque no se apura?”, y en mi mente dije porque me dice eso y sentí más pena yo que no soy estudiada, que ella que dice que es abogada. Ella tiene que ser la primera en todo, hasta para comer, ella no permite que nadie coma antes que ellos, porque dice que no les gusta comer comida manoseada.

CN:
¿Qué participación tiene don Roberto Micheletti en cuestiones del hogar?
BH: No, él no se mete en nada, porque fíjese que una vez yo le dije que me ayudara a ingresar a un plan de vivienda y poder ir pagando una casa y me dijo que le dijera a doña Xiomara y cuando le dije a ella lo que me contestó, es que cómo quería tener casa si no contaba ni con el solar para comenzar a construirla y por eso no tengo que andar alquilando.

CN:
¿Cómo está haciendo en la actualidad para sobrevivir?
BH: Pues ahorita estoy preocupada porque no tengo con que pagar el alquiler, el dueño de la casa me dio plazo hasta el 30 de mayo y no puedo trabajar porque no puedo mover mi mano, también tengo problemas porque las pulperías debo mucho y ya no me quieren dar fiado. De alquiler yo pago 900 lempiras mensuales.

CN: ¿Y con los gastos de la educación de sus hijos, como está haciendo?

  • BH*: No se cómo hacer, porque hay momentos que hasta pienso en sacarlos del colegio, mi hijo que estudia en el Instituto oficial Perla del Ulúa, lo aplazaron en la clase de educación física, únicamente porque yo no tenía 30 lempiras que exigían para que pudiera participar en una carrera maratón calificada con puntos acumulativos. Tampoco pudo comprar un libro de ciencias que el colegio vende en 250 lempiras y al no poder obtenerlo para estudiar, también se aplazó.

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