¡LOS POBRES Y LOS QUE SUFREN NOS EVANGELIZAN! (DA, 257)

Los pobres son siempre el centro de atención en estos momentos difíciles, y lo son por muchas razones y desde muchas perspectivas, las cuales pueden reducirse a dos: verlos desde las relaciones de poder o como medio para conseguir metas políticas, económicas o de carácter mediático. Por esta razón nuestro editorial lleva por título: “¡Cuántas veces los pobres y los que sufren, realmente nos evangelizan!” (DA, 257).

En estos momentos “los pobres y los que sufren” no son otros más que los damnificados de nuestros municipios, de los albergues, de los que están a lo largo de los bordos, en las medianas de los carreteras; los que desde el silencio, el dolor y una vida rota esperan de nosotros más que buenos discursos o posiciones políticas.

• Los damnificados nos evangelizan pues a los diez años del Mitch ponen al desnudo una sociedad aún más vulnerable de la que teníamos entonces.

• Los damnificados nos evangelizan pues nos hacen ver que nuestro sistema político y económico sigue excluyendo a los pobres, mayoría del país.

• Los damnificados nos evangelizan porque nos hacen descubrir que el pecado social de nuestras iglesias y de nuestra sociedad lo hacemos recaer sobre ellos.

• Los damnificados nos evangelizan porque a través de sus rostros humillados transparentan a Jesús pobre y sufriente que se encuentra muy alejado de muchas predicaciones y posturas laicas o agnósticas.

• Los damnificados nos evangelizan porque con su sola presencia cuestionan nuestras vidas egoístas y centradas en mantener un trabajo, asegurar una posición social y unos privilegios que no se socializan.

• Los damnificados nos evangelizan porque desenmascaran una sociedad indiferente, individualista y refugiada en el consumo.

• Los damnificados nos evangelizan porque denuncian que solo son tenidos en cuenta cuando entra en juego el poder, son utilizados para conseguir cuotas sociales o espacios mediáticos.

• Los damnificados nos evangelizan porque son manipulados, utilizados y devaluados para campañas políticas, proselitismo religioso por parte de los diferentes partidos o Iglesias.

• Los damnificados nos evangelizan porque son utilizados como “moneda de cambio” para conseguir una ayuda internacional que nunca servirá para mejorar sus vidas y aliviar sus necesidades.

• Los damnificados nos evangelizan porque ponen al descubierto unas municipalidades desorganizadas, ineficientes y con poca capacidad de enfrentar los desastres naturales.

• Los damnificados nos evangelizan porque en las situaciones de emergencia nos hacen ver que el poder local de las municipalidades se hace exclusivo, de un solo color y sin cabida para las organizaciones e instituciones de la sociedad civil.

• Los damnificados nos evangelizan pues denuncian que los CODEM se corrompen cuando están manejados por activistas políticos o miembros de ONGs que solo buscan situarse con ventaja de cara a las elecciones internas o para conseguir cuotas de poder social.

• Los damnificados nos evangelizan en cuanto a la administración de la ayuda, de los albergues y las diferentes comisiones pues señalan que no son gestionadas con criterios de transparencia, de participación ciudadana, de pluralismo social y político.

• Los damnificados nos evangelizan pues rechazan el ser utilizados como plataforma de lanzamiento para proyectos políticos y sociales ajenos a sus urgencias y necesidades.

• Los damnificados nos evangelizan porque consideran una maldición el que siempre coinciden las inundaciones con las campañas políticas.
Los damnificados nos evangelizan porque nos descubren que el mal funcionamiento de las organizaciones de ayuda son debido a las luchas internas de las diversas corrientes partidarias.

• Los damnificados nos evangelizan porque nos recuerdan que solo vaciándonos de nuestros proyectos de poder político, económico, religioso, social, mediático u organizativo es como podremos entenderlos, ayudarlos y trabar relaciones de amistad.

• Los damnificados nos evangelizan porque van a ser los jueces de nuestras vidas y proyectos. Entonces, resonarán con fuerza las palabras de Jesús: “estuve en los albergues y me visitaron; necesitaba alimento, ropa, medicina… y me lo dieron; necesitaba calor y esperanza para rehacer mi vida, mi familia y trabajo y estuvieron junto a mí.

Radio Progreso, viernes, 24 de octubre del 2008.

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