Sociedad “Cultura Femenina” Claridad de pensamiento y decisión de lucha

Hace 80 años, cuando el país estaba sumido en terribles guerras internas, la ignorancia era casi absoluta y todavía prevalecían practicas de sometimiento político y cultural heredados de la terrible época colonial; un grupo de inteligentes y decididas mujeres comienzan la lucha por sus derechos y por construir una Honduras de plena democracia.

El 24 de octubre de 1926, junto a un grupo de mujeres fundan la Sociedad “Cultura Femenina” que durante ocho años funcionó en Tegucigalpa y extendió su labor hacia el norte del país. La primera secretaria general fue la profesora Visitación Padilla.

En esos tiempos cuando los presidentes de Honduras eran impuestos por las compañías bananeras, imperaba la anarquía y prevalecía el pensamiento conservador; la acción de estas mujeres era verdaderamente avanzada.

En los años veinte ser de pensamiento liberal significaba ser progresista. Eso era considerado subversivo y fueron muchos los perseguidos y asesinados por esas causas, tanto en gobiernos del partido Liberal como del partido Nacional.

Pero las mujeres de la Sociedad “Cultura Femenina” fueron mas allá del pensamiento liberal y plantearon la necesidad de construir una sociedad dirigida por los trabajadores, independiente de la burguesía, los terratenientes y el imperio norteamericano.

Por la razón anterior la profesora Visitación Padilla renunció a la Sociedad un año después de fundada, porque no quiso abandonar sus nexos con el partido liberal, aunque mantuvo su pensamiento patriótico y progresista. La dirección fue asumida por Graciela García y años después por Luisa Medina y Eva Sofía Dávila.

La Sociedad Cultura Femenina desde su nacimiento tuvo una destacada actuación en la lucha por las reivindicaciones económicas, políticas y culturales de los trabajadores hondureños.

Editaban un semanario, llamado también “Cultura Femenina”, donde se daba a conocer la explotación de los mineros de San Juancito por la Rosario Mining Company y los obreros agrícolas de las bananeras de la costa norte, a quienes visitaban con frecuencia. “Nuestra misión es poner de manifiesto las fabulosas riquezas de que gozan esas compañías a costa del sudor del pueblo hondureño”, decía el semanario.

Crearon una escuela nocturna para adultas que funcionó durante los ocho años de existencia de la Sociedad. Además de enseñar a leer y escribir, la escuela alcanzó visibles progresos en la formación de una conciencia de clase entre las obreras.

De igual manera la Sociedad Cultura Femenina estableció cuatro centros de alfabetización, fundó una biblioteca e incluso desarrolló actividades encaminadas a organizar la universidad popular.

En San Pedro Sula organizaron el Sindicato de Trabajadoras de la Aguja y el Sindicato de Trabajadores del Servicio Doméstico y en La Ceiba se organizó el Sindicato de Trabajadores del Tabaco.

A iniciativa de la Sociedad Cultura Femenina se estableció por el Congreso Nacional en 1927 el segundo domingo de mayo para conmemorar el día de la madre y plantearon, aunque no con suficiente fuerza, el derecho de las mujeres al voto.

La Sociedad sostenía relaciones con organizaciones similares en Argentina, Chile, México, Uruguay, Unión Soviética, Estados Unidos y otros países.

Por su actuación fueron perseguidas por las fuerzas conservadoras y reaccionarias. Pero ese grupo de mujeres se ganó el reconocimiento de los sectores progresistas, incluyendo los intelectuales que colaboraban con su labor.

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