Trabajadores de Star resistieron a todo tipo de represión

Los trabajadores de star enfrentaron la represión de los administradores de la empresa, los lueños del ZIP El Porvenir, los dirigentes de la Cámara de Comercio de El Progreso, de la alcaldía municipal progreseña y de la Policía Preventiva, Policía de Investigación y militares.
Las represalias comenzaron con el despido de casi 60 trabajadores que estaban en la lista de fundadores del sindicato que se le entregó el 8 de noviembre por la tarde a la empresa. Aunque los despidos comenzaron el 9 de noviembre y continuaron en los siguientes dias, todos los cheques con el pago de prestaciones tenían fecha 8 de noviembre.
Los trabajadores en respuesta realizaron un mitin de protesta el 11 de noviembre. La jefa de personal Wendy Aguirre y el Ingeniero de producción Tomás Machado salieron para burlarse y amenazar, “A esa huelguilla mañana le vamos a tener un batallón militar”, dijo Machado riéndose.
Los trabajadores decidieron en asamblea paralizar las labores el siguiente dia. El Presidente del sindicato, Henrry Martínez, cuando caminaba hacia su casa después de la reunión, fue interceptado por un carro sin placas, se bajaron dos sujetos vestidos de civil y cubiertos los rostros con gorros pasamontañas. El se sentó y ellos le preguntaron “Vos sos Henrry Martínez?”, (¿Porqué?) les preguntó. Estás en alguna organización?, Te conviene mejor que te mantengas al margen”. Se subieron al carro y se marcharon, no mostraron ninguna identificación ni armas.
Al siguiente dia, 12 de noviembre, unos 40 policías con equipo antimotines y unos 30 militares con cascos y fusiles de guerra M-16, se apostaron en el ZIP el El Porvenir desde las cuatro de la mañana para reprimir a los trabajadores. Quien estaba al mando de la acción vestía ropa de civil y dos más vestidos de civil pero con armas y chalecos antibalas de la policía cubrían sus rostros con gorros pasamontañas.
Los trabajadores paralizaron las labores en Star al impedir eL ingreso de los más de mil obreros del turno “A” de esa empresa haciendo una valla desde las cinco de la mañana, y solicitaban mostrar el carnet de las otras empresa para dejarlos pasar. Los “encapuchados” ,* ‘y*í,M amenazaban a los protestantes. A las seis y medía de la mañana un trabajador de la empresa AFL fue apresado por los policías y conducido a la caseta . de seguridad de ZIP El Porvenir.
Antes de la siete el Tesorero del sindicato de Star, Lino Hernández, fue detenido y golpeado por los policías de civil. El obrero fue amarrado y lo mantuvieron dentro de la caseta de seguridad. Lo desataron hasta una hora después y le hicieron amenazas para que bandonara la lucha sindical. “No vayas a intentar escapar, mira que este apunta a los pies y pega en la cabeza”, le decía un policía. “No te metas a esos rollos, mejor salite, mira que esa gente tiene influencias y dinero”, le aconsejaba Carlos Argueta, jefe de Seguridad del ZIP.
Al ver la represión policial, los pocos obreros y obreras que habían ingresado a Star quisieron salirse y forzaron el candado de un portón. Se escaparon varios, pero inmediatamente el jefe de seguridad del ZIP, junto con otros guardias forcejearon con los obreros y lograron impedir su salida al cerrar de nuevo el portón. Varios policías con sus escudos y toletes entraron a las instalaciones de la fábrica dado que se rumoraba que de los pocos obreros que ingresaron algunos no querían laborar.
Cerca de las diez de la mañana los medios de comunicación intentaron entrevistar a los detenidos, no se los permitieron y los policías aseguraban que “están trabajando”. Tampoco dejaron entrar al Licenciado Santos Sierra, representante del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos en El Progreso.
Un trabajador de Star, Alexander Rivera, se aproximó hasta la caseta de segundad y abrió la ventana de la misma que da hacia la calle para mostrarle a los medios que adentro estaban los obreros detenidos. Inmediatamente fue agredido, intentó huir en carrera y cuando fue alcanzado varios policías de civil y uniformados lo golpearon con los toletes y a patadas. , , ;
A Rivera le hirieron la frente, un codo y una pierna. Lo llevaron a enfermería y posteriormente fue obligado a entrara laborara la empresa.
Desde dentro del ZIP, guardias de seguridad, policías y la empleada de Aduanas y activista del Partido Liberal Coritza Dalila Cruz, tomaban fotos y video de trabajadores con cámaras y teléfonos celulares.
Uno Hernández fue liberado a eso de la una de la tarde junto con el obrero de AFL. La toma se suspendió a las cinco de la tarde, pero el destacamento policial se mantuvo.
Ese mismo dia doce de noviembre la Cámara de Comercio y la Alcaldía de El Progreso publicaron una página en un periódico nacional, defendiendo a los empresarios y contra los trabajadores en lucha.
El 13 de noviembre nuevamente se paralizaron labores en Star. La cantidad de policías fue mayor pero no

Llegan más cascos y escudos.
realizaron ninguna agresión directa contra los sindicalistas. Sin embargo, el hijo de la” administradora de la cafetería en Star cuando salía con su vehículo golpeó a la obrera Cristina Domínguez. Asimismo José Rivera, mecánico en Star, intentó atropellar con su carro a la valla de^ trabajadores.
A través de los medios de comunicación el Gerente de ZIP El Porvenir, Carlos Chain, dijo que demandaría a los obreros y a quienes los apoyaban.
La militarización del ZIP se mantuvo durante unos 20 dias, pero no hubo nuevos choques con los obreros.
No obstante, el 25 de noviembre que los obreros paralizaron labores y solicitaban apoyo económico, se presentaron dos policías de la Dirección General de Investigación Criminal a investigar una supuesta denuncia contra los sindicalistas. Al siguiente dia, después de una protesta de los trabajadores en el ZIP, dos policías de civil se infiltraron entre los trabajadores y los siguieron hasta el centro de la ciudad de El Progreso, a 7 kilómetros. Uno de ellos fue identificado como participante en la captura de los obreros el 12 de noviembre.
Circularon rumores de posibles desalojos de las instalaciones del Ministerio de Trabajo que se mantuvieron tomadas durante 20 dias. Todos los dias circularon por el lugar grupos de policías pero nunca actuaron contra los ocupantes del edificio

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