DERECHOS DE PROPIEDAD INTELECTUAL ¿O DERECHO DE LOS PUEBLOS A MEDICAMENTOS Y ALIMENTOS DE BUENA CALIDAD?

El régimen internacional de definición y protección de la propiedad intelectual esta orientado a acentuar las relaciones asimétricas hoy existentes entre los países industrializados del Norte y el Sur. Se protege aquello en lo cual los países más fuertes tienen ventajas, o sea las áreas científico tecnológicas, mientras que, básicamente, deja sin protección aquello en lo cual los países y pueblos del Sur tienen una indudable ventaja: en la diversidad genética de sus territorios y en el conocimiento tradicional de los pueblos campesinos y aborígenes.

La propiedad intelectual es otro de los asuntos en los cuales se expresa más nítidamente la oposición de intereses entre las grandes corporaciones internacionales y los países pobres, especialmente las poblaciones campesinas y aborígenes.
A pesar de la resistencia inicial, los países del Norte lograron imponer un régimen obligatorio y global de protección de la propiedad intelectual de acuerdo a sus exigencias, a partir de propuestas formuladas por las transnacionales farmacéuticas.
Antes de estas negociaciones más de 50 países no tenían regímenes legales de protección de patentes sobre productos farmacéuticos; un claro ejemplo es la comparación de los precios de los medicamentos en La India, donde puede llegar a ser hasta de 41 veces mas bajo en relación con países en los cuales existe la protección de patentes farmacéuticas.
Esto ha comenzado a cambiar en La India y en el resto del mundo en forma acelerada y radical. Los acuerdos sobre propiedad intelectual de la Organización Mundial de Comercio obligan a todos los países después de un período de gracia para los países “menos desarrollados” a establecer regímenes de patentes que garanticen la protección estricta de la propiedad intelectual.
Así pues, los días de los medicamentos genéricos están contados. Como conse¬cuencia de los derechos monopólicos otorgados por tales acuerdos, las compañías farmacéuticas pueden eliminar la competencia y cobrar precios más allá de la posibilidad de pago de millones de personas.

Mala alimentación y buena ganancia
En la actualidad 80 por ciento de las patentes sobre alimentos modificados genéricamente están en manos de 13 trasnacionales, y las 5 compañías agroquímicas más grandes controlan casi todo el mercado global de semillas.
Como consecuencia del establecimiento de patentes sobre diversas formas de vida, y la apropiación del conocimiento comunitario por parte de las grandes transnacipnales de semillas y agroquímicos, están cambiando aceleradamente los patrones de producción campesinos en escala global.
Los campesinos se hacen cada vez menos autónomos, cada vez más dependientes de la compra de costosos insumos de las transnacionales, todo esto está conduciendo hacia una reducción de la variedad genética de muchos de los principales cultivos alimenticios.
Producto de este régimen global de biopiratería es la inmensa variedad de marcas basadas en la expropiación no reconocida de los conocimientos o recursos de otros que han sido otorgados. Muchas de estas marcas han sido particularmente escandalosas como la de ingredientes activos del árbol de neem que han sido utilizados en La India durante centenares de años.
El presente y futuro de la humanidad está siendo afectado por los acuerdos de derecho a la propiedad intelectual, se trata de uno de los ejes más dinámicos de concentración del poder y acentuación de las desigualdades que caracteriza las actuales tendencias de la globalización.

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