La denuncia internacional ULTIMO RECURSO en la lucha de Erasto Reyes

¿Cuánto tiempo puede durar una demanda laboral en Honduras?… si le pregunta a Erasto Jesús Reyes, el respondería que en su caso han pasado 7 años y aun no prevalece la justicia, pero también le diría que pueden pasar otros 7 años, y mas, pero el continuará sosteniendo que la Cervecería Hondureña pisoteó sus derechos como dirigente sindical.

Su participación beligerante desde hace cinco años en el Bloque Popular es la faceta mas conocida de Erasto, en este espacio de lucha, él participa en la conducción nacional, al igual que en la Coordinadora Nacional de Resistencia Popular.

Erasto, a sus 32 años se califica como un soltero comprometido, con optimismo y dedicación ha culminado sus estudios de derecho; un sampedrano que desde sus años de estudiante participó en las protestas en el Instituto José Trinidad Reyes.

Desde 2005, coordina un proyecto dirigido al Sindicato de Trabajadores de la Empresa Nacional Portuaria (SITRAENP) y al Sindicato Nacional de Motoristas de Equipo Pesado de Honduras (SINAMEQUIPH), con el apoyo solidario de la Federación de Trabajadores de Dinamarca. También participa en la Red VIDA.

Durante estos 7 años que se ha mantenido la demanda, Erasto ha tenido que salir adelante a pesar de que con el despido resultó afectado su patrimonio personal y familiar, además, por su activismo sindical nunca le brindaron una oportunidad para trabajar.

Vida Laboral realizó una entrevista con este joven líder del movimiento popular y esto fue lo que nos contó:

VD/_¿Cómo llegó usted a convertirse en obrero de la Cervecería Hondureña?_
Llegue a esa transnacional de las bebidas en 1991, con la ayuda de don Augusto Cruz, en ese tiempo superintendente de la planta de cerveza. Comencé a trabajar una temporada de seis meses en la planta de refrescos como ayudante de bodega en horario diurno y por la noche, iba a la universidad. Después seguí trabajando otras temporadas alternas. Cuando se terminó una de esas temporadas, regrese donde Don Augusto a pedirle me ayudara para obtener otra temporada, pero yo desconocía que a los trabajadores no les daban continuamente otra temporada para que no reclamaran, precisamente el contrato indefinido o permanencia en el trabajo por la continuidad en el mismo.

Así que continué trabajando cerca de un año haciendo labores de limpieza, por medio de vaucher, o sea un contrato donde no se reconocía más que el salario. Llegó el tiempo en que la empresa instaló la línea de llenado en lata para cervezas y refrescos, entonces comenzaron a contratar trabajadores de forma indefinida, entonces tuve que ir donde don Augusto a preguntarle si al fin me ayudaría para que yo también firmara el contrato indefinido con la empresa.

El me dijo:-Te voy a ayudar, pero que no quiero que andes con los del sindicato en los portones reclamando contra la empresa. Así obtuve la permanencia o contrato indefinido en la cervecería el 11 de julio de 1994, como ayudante de envase, devengando un salario de dos lempiras con cincuenta centavos por hora y fueron los compañeros Nery Urbina, Jorge Castellanos y Héctor Mejía, quienes contribuyeron en mi aprendizaje para la operación de esas maquinas.

VL/_¿Entonces como fue que se desarrolló su militancia sindical?_
En ese tiempo, la mayoría de trabajadores al cumplir los días de prueba, se afiliaban al sindicato por temor a ser despedidos, yo lo hice a los seis meses porque me consideraba responsable en mi trabajo, es decir no le daba problemas al sindicato, ni a la empresa.

Mi actividad en el Sindicato de Trabajadores de la Bebida y Similares (STIBYS), comienza a partir de 1996 en una de las asambleas generales ordinarias donde asumí el cargo de Secretario de Prensa y Propaganda, hasta julio de 1997, cuando me eligieron como vicepresidente y luego me convertí en presidente de la seccional en dos periodos consecutivos.

Debo recalcar la actitud de don Augusto, que cuando le buscábamos siendo directivos para plantearle un problema laboral, las cosas eran serias, pero cordiales y sumamente respetuosas. Creo que eso poco a poco se perdió en algunos representantes de la empresa.

VL/_¿Usted era presidente del sindicato cuando lo despidieron?_
El despido se me notificó el 9 de agosto de 1999, siendo presidente de la seccional 2 y vocal 2 de la junta directiva central del STIBYS, por ende protegido contra el despido en base al articulo 516 del código de trabajo, es decir por el Fuero Sindical.

Era una época de negociación colectiva y en tal sentido una provocación para generar la desviación de este proceso y acabar con el STIBYS; su fanatismo antisindical no les permitía ver la realidad, ya que como se ha visto eso nunca dio resultado.

Todo inicio por un problema que enfrentaba Flavio Sauceda, un trabajador que según el dictamen médico no podía realizar ciertas labores, sin embargo, la patronal no tomaba en cuenta esta situación, al contrario lo acusaban de negarse a cumplir con las órdenes impartidas por su jefe.

Al escuchar las aseveraciones hechas por Victoriano Ortega en su condición de Gerente de Personal, basadas en deducciones antisindicales y mentiras para despedir al compañero, desde mi condición de presidente de la seccional en un momento de la discusión yo le reclame diciéndole: -Le pido que sea un poquito mas hombre y que hable con la verdad.

El se levanto “airado” de la mesa y me dijo que la empresa convocaría a la Junta Directiva Central para tratar mi caso; es decir por defender al trabajador y decirle la verdad, me estaba diciendo que me despediría y así lo hizo.

Creo que mi despido y el de otros cuadros sindicales son algunos de los logros obtenidos por Victoriano Ortega, quien vino de las bananeras a la cervecería con intenciones por destruir al STIBYS, pero para su desgracia y la de la transnacional ahí en esa empresa hay hombres, hay obreros valientes, cachimbones y dispuestos a dar la lucha por su organización.

VL/_¿Cuales han sido los resultados de la demanda que usted interpuso hace 7 años?_
En septiembre de 1999 demandamos a la empresa por reintegro al puesto de trabajo, pero citar a la empresa, es una situación compleja, difícil; para ubicar al Gerente General en estos casos es como querer resucitar una momia egipcia dos años después de haber logrado la citación contestó en representación de la misma como apoderado legal el “abogado” José Rolando Arriaga, hoy Vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia.

Su reacción no fue mas que una dilatoria, en la primera instancia el juzgado falló en mi contra, luego nos fuimos en apelación y nuevamente a pesar de aportar y demostrar con pruebas la verdad, la Corte de Apelaciones falló otra vez en mi contra.

Posteriormente nos fuimos a la Corte Suprema de Justicia en recurso de casación, pero también ahí se falló en mi contra. Estos fallos no son nada raros cuando el vicepresidente de la Corte Suprema es el apoderado de una empresa y aunque nunca le podré probar a este “honorable magistrado” que es corrupto, algo en mi conciencia y sentido común me dice que tengo razón.

Después de agotar este trámite y el derecho interno de honduras y ver que no hay justicia, no me quedó más que recurrir a la Corte Interamericana de Derechos Humanos con sede en Washington en enero de 2004 para denunciar al estado de Honduras por no tutelar mis garantías individuales plasmadas en la Constitución de la Republica.

VL/_¿Qué representa el vinculo organizativo que mantiene con el STIBYS?_
Mi relación con el STIBYS, es indestructible, esa organización es parte de mi, nada ni nadie nos podrá separar de la amistad, la solidaridad con mis compañeros; esa relación es para la eternidad.

Debo reconocer el apoyo que durante cinco años me dieron, me refiero a un salario de 3500 lempiras que mensualmente se me otorgó por acuerdo del Congreso General Ordinario de agosto de 1999 hasta que finalizara el juicio con un fallo a favor o en contra.

Nunca olvido el apoyo y solidaridad de mis compañeros de base de las plantas de refrescos y cerveza, guardo como patrimonio todos sus gestos. Tampoco olvido las preocupaciones de Carlos H. Reyes, Fernando Nieto, Julio Flores, Idilio Merlo, Emy, el abogado Víctor Sabillón, así como la posición honesta y digna de mi representante legal el abogado y notario Julio Cesar Rubio Santos.

Aprendí a prepararme para lo peor. También debo decir que no guardo resentimientos contra esos pobres hombres que utilizó la empresa para despedirme, en ese momento fueron ellos y también pudieron haber sido otros, si les queda conciencia ellos sabrán.

Con tráfico de influencias me derrotaron en los tribunales, porque en la práctica la justicia nunca paso por ahí. Eso me hizo aprender y valorar la justicia en este país, luchar para que en la medida de lo posible los de abajo también luchen por lo que es de ellos. He aprendido que en este país no debemos dejarnos, nunca bajar la guardia, nunca traicionar a los que creen en uno.

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